Cameron señala el camino… o no

La sorprendente mayoría absoluta obtenida por David Cameron en las elecciones al parlamento británico ha insuflado optimismo a las huestes de Mariano Rajoy, quien se ve reflejado en la figura del que seguirá siendo inquilino del número 10 de Downing Street hasta 2020.

No son pocas las similitudes que unen a ambos líderes, y tampoco las diferencias. David Cameron ha arrasado en unas elecciones que se preveían abiertas, en las que las encuestas daban lugar a una duda razonable sobre si podría reeditarse un gobierno conservador-liberal o si, en cambio, serían los laboristas apoyados por los nacionalistas escoceses quienes tomarían el mando durante la legislatura venidera. Sin embargo, la realidad ha golpeado duramente casi todas las previsiones y ha ampliado la mayoría tory hasta un nivel impredecible.

Las razones para ese vuelco en las urnas bien podrían servirle a Mariano Rajoy para mostrarse confiado ante los incrédulos de su partido. La figura de un líder sin carisma pero que, sin embargo, ha obtenido logros indiscutibles en materia económica situando a su país a la cabeza del crecimiento europeo y mejorando sustancialmente la situación que se encontró cuando llegó al poder, es un paradigma que se podría aplicar indistintamente al londinense y al gallego. Refleja John Carlin en El País el testimonio de un tradicional votante laborista en el área de Londres que en esta ocasión se había decantado por los conservadores por razones meramente pragmáticas: «Cameron ha hecho las cosas OK. Podríamos estar peor.» Independientemente de si se trata de un testimonio real o de una licencia literaria del autor, lo cierto es que resulta verosímil. ¿Realmente el votante español no otorga ningún mérito al gobierno de Rajoy a pesar de las mejoras económicas que sí declaran percibir en las encuestas? En la respuesta de esta pregunta estará la clave de lo que suceda a lo largo de este año en España.

David Cameron y Mariano Rajoy.
David Cameron y Mariano Rajoy.

Otro de los argumentos que podría esgrimir Rajoy para reforzar sus expectativas de victoria de cara a las próximas elecciones generales es la similitud de la situación política británica respecto a la española. Frente a un gobierno conservador que ha obtenido logros relevantes en materia económica, la única alternativa viable en Reino Unido era la de un gobierno de izquierdas con un líder ciertamente gris y con el afán de volver a una política de gasto público y que habría necesitado el apoyo de los nacionalistas escoceses. Si sustituimos al SNP por Podemos, encontramos que la ecuación es prácticamente idéntica a la que se da en nuestro país. Fuera de Escocia, la opción de un Gobierno que dependa del nacionalismo escocés inspira bastante más miedo que confianza, y en España esa es la sensación que parece generar cada vez más la formación de Pablo Iglesias tras remitir el impacto de su espectacular entrada en escena hace ya doce meses. A pesar de la baja valoración que obtiene el Gobierno de Mariano Rajoy en las encuestas, ¿el votante español optará a la hora de la verdad por una alternativa en la que Pedro Sánchez necesite el apoyo de Pablo Iglesias para obtener estabilidad en el Gobierno? Si tomamos como único precedente válido la alianza Almunia-Frutos del año 2000, parece evidente que no, pero tampoco parece que la situación hoy sea fielmente equiparable a la de entonces. La respuesta a esta pregunta será esencial para determinar hasta qué punto el optimismo de Rajoy está justificado y seguramente la encontraremos en la decisión que tome el gran porcentaje de indecisos que reflejan las encuestas.

No obstante, no todo son similitudes entre el panorama británico y el español. A pesar de lo anterior, cuatro son las diferencias que deberían moderar las expectativas de los populares: el peso de la corrupción en España, la importancia que ha podido tener en Reino Unido la promesa realizada por Cameron de celebrar en 2017 un referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea, la configuración del sistema electoral británico y el auge de Ciudadanos en nuestro país.

Respecto a la corrupción, es una variable que apenas ha entrado en juego en las elecciones británicas y que, sin embargo, aquí parece ser decisiva si hacemos caso a lo que reflejan las encuestas. La cuestión esencial radica en saber si los votantes achacarán ese mal en exclusiva al Partido Popular o, tras los casos surgidos en Andalucía con los ERE, en Cataluña con CiU o en Podemos con Monedero, lo achacarán a la clase política en general. En el primer caso, Mariano Rajoy tendrá motivos para preocuparse, mientras que en el segundo caso el desgaste lo sufrirán todos los partidos por igual.

David Cameron (Foto: www.dailyalternative.co.uk)
David Cameron (Foto: http://www.dailyalternative.co.uk)

Con el referéndum sobre la permanencia en la UE que David Cameron ha prometido a los británicos para 2017 sucede lo contrario. Si bien es una variable que no entra en juego en España, en Reino Unido sí parece haber sido relevante a la hora de determinar el voto favorable a los tories. La opinión pública británica siempre ha mostrado unos elevados niveles de escepticismo sobre su papel en la UE y, si bien la derrota de Miliband se debe entender como una muestra de desconfianza hacia sus propuestas económicas y sus eventuales aliados, también debe entenderse como un duro golpe a sus posiciones europeístas. Ello, unido a los casi cuatro millones de votos que ha recibido el eurófobo Nigel Farage, parece mostrar claramente que el elector británico desea reevaluar su posición en la Unión Europea. El capital político que ha sabido utilizar Cameron haciéndose valer como el único garante de ese referéndum no lo podrá utilizar Mariano Rajoy a su favor.

Precisamente la dimisión de Nigel Farage, a pesar de lograr un número de votos ciertamente espectacular, nos lleva a la particular configuración del sistema electoral británico, de corte mayoritario, en el que una fuerza con cuatro millones de votos puede quedarse con un único escaño en el parlamento si no es capaz de vencer en más circunscripciones. Ello ha sido una ventaja para David Cameron y también lo sería para Mariano Rajoy si, como es habitual, el Partido Popular es el partido más votado en la mayoría de circunscripciones de España. No obstante, el sistema proporcional de nuestro país unido a la importancia que en escaños tienen territorios como Cataluña o Andalucía, tradicionalmente poco favorables a los populares, hace que el resultado pueda ser más ajustado que el británico.

Por último, cabe resaltar el ascenso que está experimentando Ciudadanos. Mientras en Reino Unido el Partido Liberal Demócrata, equivalente a la formación de Albert Rivera, ha caído espectacularmente tras cinco años de alianza con los conservadores, en España la formación naranja está siguiendo el camino inverso y parece consolidarse como la principal amenaza para arrebatarle votos al Partido Popular. Mientras que el derrumbe del partido de Clegg ha beneficiado a Cameron, el ascenso de Rivera perjudica a las expectativas electorales de Rajoy. ¿Continuará ese ascenso de manera tan sostenida como en los últimos meses o habrá tocado techo como le aseguran en privado sus asesores a Mariano Rajoy? En cualquier caso, y a no ser que sea Ciudadanos quien obtenga más votos que el Partido Popular, no parece descabellado pensar que, en ausencia de una mayoría absoluta de Rajoy, sea precisamente el partido de Rivera el que apoye la estabilidad de su Gobierno.

Tanto las similitudes como las diferencias entre Reino Unido y España se deben tomar con cautela teniendo en cuenta las particularidades de cada país. No obstante, en una época en la que todo son sobresaltos dentro del Partido Popular, la sorprendente victoria de Cameron parece haber actuado como bálsamo para volver a creer en la posibilidad de un triunfo contundente en las elecciones generales. El notable crecimiento de la economía española, la mejora de los datos de paro y el aumento del peso en Europa, así como la incertidumbre acerca de cuál es la alternativa real y la tradicional resistencia a cambios abruptos del votante español, son argumentos que juegan a favor de Mariano Rajoy y que pueden hacer que los indecisos acaben respaldándole en las elecciones al igual que ha sucedido en Reino Unido. Otros factores como los casos de corrupción, su menor influencia en regiones decisivas como Cataluña o Andalucía, o el auge de Ciudadanos, pueden ver mermada esa expectativa. En cualquier caso, para ver hasta qué punto Cameron señala el camino habrá que esperar, como mínimo, al 24 de Mayo. Y ahí también será decisivo para Rajoy el resultado que obtenga su Boris Johnson particular: Esperanza Aguirre.

Estaremos atentos.

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