Downing Street busca nuevo inquilino

Este jueves 7 de mayo, millones de escoceses, ingleses, galeses y norirlandeses están convocados a las urnas para designar al nuevo inquilino en el número 10 de Downing Street. La inmigración, el déficit y la salida del Reino Unido de la Unión Europea han vertebrado los programas electorales de los principales candidatos que, tras medirse en numerosos debates televisivos, han dado a conocer las medidas que pretenden llevar a cabo.

Los conservadores arrasaron con un 36% de los votos en los comicios de 2010, un resultado que les valió para formar gobierno gracias al apoyo de los Liberal Demócratas. El Partido Laborista tan sólo logró el 29%, tras ser acusados de no haber sabido gestionar la crisis económica. Sin embargo, el líder del partido, Ed Miliband, vaticina un gran resultado al ser «la única alternativa segura a los Conservadores».

Nigel Farage, cabeza visible de los xenófobos de UKIP, ha sabido calar en el ala más euroescéptica del partido de David Cameron. Propone medidas como la prioridad de los británicos a la hora de encontrar empleo, la exclusión de los inmigrantes ilegales del servicio sanitario o la deportación de aquellos inmigrantes, ilegales o no, que por cualquier motivo sean encarcelados.

Con Nicola Sturgeon al mando, el Partido Nacionalista Escocés (SNP) parece tener la llave que decidirá quién será el nuevo Primer Ministro. Las encuestas han llegado a predecir que se harán con los 57 escaños que corresponden a Escocia en la Cámara de los Comunes, un resultado devastador para los laboristas que perderían así su feudo histórico.

Los independentistas galeses de Plaid Cymru, que persiguen el mismo objetivo que el SNP, y el Green Party, que con la renta básica y la destrucción de la austeridad pretenden conseguir una «revolución pacífica», también deberán ser tomados en cuenta para aquellos que pretendan formar gobierno, un hecho inevitable ya que las últimas encuestas descartan el triunfo por mayoría de cualquier formación.

Partido Conservador (Conservative Party)

La austeridad y el aumento de la desigualdad hacen que los pronósticos no sean tan esperanzadores como en 2010 para el Partido Conservador. David Cameron, que promete un «liderazgo fuerte y fiable», ha apostado por políticas económicas transparentes y una «seguridad para todos». Un 34% de los electores tendría intención de votar a los tories, una cifra que les obligaría a pactar para poder revalidar la legislatura.

Pese a que los liberal demócratas volverían a apoyar a una minoría conservadora, David Cameron no cuenta con muchos aliados para un posible pacto postelectoral. Tan sólo UKIP ha dado su visto bueno, pero la opción de «formar gobierno con un partido racista no entra en sus planes». Aun así, sería de extrañar que los conservadores renunciaran a otro mandato, por lo que nadie descarta un posible acuerdo entre ambos partidos.

David Cameron
David Cameron. (Foto: http://www.telegraph.co.uk)

Se presentan a las Generales alegando un fuerte compromiso con la economía que pasa por eliminar el déficit antes de 2018 y hacer del país el más próspero y potente en los próximos 15 años. Además, pretenden conseguir el pleno empleo, realizar un referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea y la reducción de 12 billones de libras en ayudas.

Partido Laborista (Labour Party)

El aumento de la competencia económica es el principal objetivo de los laboristas. También lo fue en las pasadas elecciones, donde sólo lograron el 29% de los votos al no haber sido capaces de paliar la desigualdad y el desempleo. Su intención de voto es cinco puntos superior a la de por aquel entonces, convirtiéndose así en la fuerza más votada según las últimas encuestas. Además, cuentan con más aliados que los conservadores, un factor que podría ser decisivo a la hora de formar gobierno.

Los liberal demócratas ya han anunciado que apoyarán a una minoría laborista, pero sería insuficiente para hacerse con la Cámara de los Comunes ya que los pronósticos vaticinan una caída considerable del partido de Nick Clegg. Asimismo, el Green Party estaría dispuesto a pactar con Labour si las políticas de austeridad desaparecen. También el SNP, al que los laboristas han rechazado en reiteradas ocasiones pese a ser la única opción real para gobernar. De hecho, Ed Miliband llegó a afirmar que prefiere una nueva legislatura conservadora a pactar con partidos independentistas.

Ed Miliband. (Foto: the-spotlight.com)
Ed Miliband. (Foto: the-spotlight.com)

En su programa electoral incluyen medidas como un aumento del presupuesto en sanidad de 2,5 billones de libras, financiado en gran parte por un impuesto que recaerá sobre las viviendas cuyo valor supere los dos millones de libras. También subirán el salario mínimo a 8 libras la hora, prohibirán los contratos de cero horas y concederán más autonomía a Escocia y Gales.

En materia exterior, propondrán un referéndum sobre la salida del país de la Unión Europea si Bruselas se hace con más poderes, y perseguirán la inmigración ilegal prohibiendo salarios que indiquen explotación. Además, aquellos que lleguen al Reino Unido desde otros puntos de Europa deberán esperar dos años para recibir cualquier tipo de ayuda.

Liberal Demócratas (Lib Dems)

Fueron la revelación en las Generales de 2010, pero su popularidad ha dado un vuelco cinco años después. Acusan a Nick Clegg de ser un simple secuaz de Cameron y de haberse olvidado de su propio programa electoral. Por ello, su intención de voto pasaría del 23% logrado en los anteriores comicios al 8% que los más optimistas le otorgan.

Han afirmado en reiteradas ocasiones que pactarán con cualquiera de los dos partidos mayoritarios, pero que Cameron deberá aceptar sus medidas en educación y no seguir adelante con la reducción en las ayudas. Por su parte, Miliband deberá poner fecha a la eliminación del déficit para contar con el apoyo de los Liberal Demócratas.

Clegg, que sigue esperanzado pese a los malos augurios, promete tomar prestado menos que los laboristas y recortar menos que los tories, pues sin llevar a cabo los sacrificios de Cameron, tiene intención de acabar con el déficit en un plazo máximo de dos años y aumentar el gasto en educación y sanidad gracias a una subida de impuestos que afectará a aquellos que ganen más de 150.000 libras anuales, bancos y grandes empresas.

En política exterior, deportarán a todos los inmigrantes ilegales y colaborarán con Europa siempre que no se apoderen de más competencias. También prometen un compromiso con el medio ambiente y reducir a 16 la edad mínima para votar.

Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP)

Dieron la sorpresa con su victoria en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014, un resultado alarmante e inaudito que convirtió al partido de extrema derecha en la mayor fuerza política del país. Sólo el British National Party había logrado un impacto similar, pero terminaron hundiéndose tras las elecciones de 2010. Las encuestas no le dan tanto margen para los comicios del 7 de mayo, pues las encuestas le otorgan como máximo un 14% de los votos.

Nigel Farage. (Foto: flickr.com)
Nigel Farage. (Foto: flickr.com)

Un mensaje claro y una magnífica oratoria le han valido a Nigel Farage para convertirse en el político más carismático del país. Despierta simpatía en todos los sectores de la sociedad y promete un referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea «lo antes posible». Es el motivo por el que se ha hecho con el apoyo del ala más euroescéptica y conservadora de los tories y de aquellos laboristas que achacan la falta de trabajo a la inmigración.

Farage ha acusado a Cameron de ser un «neoliberal de pacotilla», pero es muy probable que acepte formar una coalición con los conservadores a cambio de un referéndum inminente.

Prometen eliminar el déficit y ahorrar 9 billones de libras tras la salida del país de la Unión Europea. Además, eliminarán las ayudas que Westminster otorga a Escocia, Gales e Irlanda. Por su parte, los impuestos crecerán para todas las rentas salvo a aquellos que ganen entre 43.500 y 55.000 libras anuales, que en vez de pagar un 40%, tan sólo aportarán una tercera parte de sus ingresos.

Pero sus mayores preocupaciones recaen sobre la inmigración. Su fama de xenófobos se fundamenta con medidas como la exclusión de los inmigrantes ilegales de los servicios sanitarios, la negación del visado a aquellos que no estén cualificados y la retirada del mismo a los que sean encarcelados. Asimismo, un inmigrante deberá pagar la seguridad social cinco años antes de poder utilizarla y, en caso de tener antecedentes, no podrán cruzar la frontera.

UKIP también propone reducir el gasto energético al abolir los impuestos medioambientales y salir del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea.

Green Party

Pese al pobre papel de su líder en los debates televisivos, el Green Party presenta un programa directo que apuesta por la «revolución pacífica». Natalie Bennet cree que lograrán un resultado similar al de las Generales de 2010, donde tan sólo contaron con el apoyo del 0,6% del electorado. Aun así, apoyarán a una minoría laborista si se comprometen a intensificar sus políticas medioambientales y acabar del todo con la austeridad.

El aspecto más destacable de su programa es el de la renta básica universal, por el que cualquier británico recibiría una retribución por el simple hecho de serlo. Con tal de crear una sociedad «igualitaria y democrática», el Green Party subirá los impuestos a un 60% a todo aquel que ingrese más de 150.000 libras anuales, e impedirá que el salario más elevado de una empresa sea más de diez veces superior al del peor pagado.

Natalie Bennet también ha propuesto solicitar préstamos de 340 billones de libras para crear un millón de puestos de trabajo, cuyo salario mínimo será de 10 libras la hora. Las jornadas laborales no podrán superar las 35 horas a la semana, y aquellos que quieran cursar estudios universitarios no deberán abonar las tasas.

Pero el partido debe su nombre al compromiso con el medioambiente, por lo que protegerá la flora y fauna patria, e invertirá 85 billones en energías renovables. Además, prohibirá las armas nucleares así como el uso de transgénicos y la experimentación en animales.

Partido Nacional Escocés (SNP)

El SNP es, sin lugar a dudas, el tercero en discordia de estas Elecciones Generales. Las últimas encuestas prevén una victoria rotunda en Escocia que les daría entre 55 y 57 escaños. En caso de coalición, dicho resultado le bastaría a Miliband para formar gobierno. Sin embargo, el líder laborista se niega a pactar con los independentistas y estaría dispuesto a ceder el poder a los conservadores con tal de no hacerlo. En caso de que cambie de opinión, Miliband deberá acceder a la transferencia de todos las poderes financieros y fiscales, que pasarían a ser competencia del Parlamento de Escocia.  Además, deberán sacar a los submarinos nucleares del Clyde, uno de los ríos principales del país.

Nicola Sturgeon. (Foto: www.huffingtonpost.co.uk)
Nicola Sturgeon. (Foto: http://www.huffingtonpost.co.uk)

Pese a que se preveía un descalabro del partido tras la marcha de Alex Salmond, la nueva líder, Nicola Sturgeon, se ha ganado la confianza de los escoceses y el respeto de las demás fuerzas políticas. Propone aumentar 24 billones de libras en el gasto de sanidad, así como el salario mínimo, que ascendería a 8,7 libras la hora.

Ha asegurado que no cambiará la gratuidad de la universidad para alumnos escoceses y del resto de la Unión Europea y bajará a 16 años la edad mínima para votar.

Sturgeon no cierra las puertas a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, pero antes se deberá celebrar un referéndum en cada país que forma la Unión, siendo el resultado únicamente válido en caso de una doble mayoría.

Es prácticamente utópico que Miliband renuncie a la Cámara de los Comunes por no pactar, pues aunque hayan querido distanciarse del independentismo en campaña electoral, lo más probable es que el próximo gobierno esté formado por una minoría laborista, respaldada por el SNP.

La otra opción pasa por un nuevo gobierno de Cameron en coalición con los Liberal Demócratas. Los analistas piensan que, a la hora de la verdad, los electores apostarán por el Partido Conservador, que deberá tener en cuenta a UKIP para imponerse en las elecciones británicas más disputadas de los últimos años.

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