Pedro Nimo: «La política está en el deporte. Según de quién sea el positivo, se trata de una u otra forma»

Los de provincias solemos pensar que Madrid hoy es más moderno que nuestras respectivas aldeas en cinco años. Sin embargo, Santiago de Compostela, misterios de la fe, lleva mil años -y si no son mil será por unos meses- siendo faro de las vanguardias en la península. Será por su proximidad a los Pirineos, que mis queridos catalanes consideran Rubicón de todo ismo, avance o moda. 

Así, con idéntica indolencia con que mandamos a Rouco a poner orden, a Valle-Inclán a reverdecer el idioma, con la misma jeta con que mandamos a Mariano al otro extremo de la A6 –que molesta igual, pero no incordia–… tenemos a un compostelano al frente del maratonismo patrio.

Pedro Nimo del Oropicheleiro del 80– está abusando de veteranía para marcar el paso en el fondo español. Entre los grandes logros de su última temporada, brilla de especial manera el campeonato de España, el último domingo de noviembre, en un solitario maratón de San Sebastián algo por encima de las dos horas y cuarto. También queda para el recuerdo su decimocuarto puesto en Londres, allá por abril, en la que según muchos entendidos ha sido la prueba con mayor elenco de estrellas de lo que va de siglo. Sólo dos europeos pisaron meta antes que él. Pero no todo son maratones, también destacó su Azkoitia-Azpeitia a tres minutos el kilómetro, la fuerte polémica por poner negro sobre blanco su desacuerdo con federaciones y estamentos políticos… Y la apertura de una tienda de campanillas en las afueras de Santiago. Para atletas y ciclistas, como era lógico (una mercería hubiese recibido igualmente gran acogida en el mundillo, porque no hay imperdibles en el mundo para toda la nación runner, pero Pedro ha apostado por vender zapatillas, ropa, alimentación para atletas, relojes y demás familia).

Bienvenidos a una larga charla en 3&Run, el proyecto del entrevistado. Una sede coqueta y cálida, sitio ideal para hablar de cross, de runners, de marcas, de suplementación, de dietas, de trail… Para hablar del atletismo que convierte el dolor en molestias, los chuletones en festines de proteínas y los mayores disparates en metas alcanzables.

Lo primero, me tienes que explicar cómo carallo una persona de Santiago de Compostela, una ciudad que de punta a punta tiene escasos cinco kilómetros, se dedica a ganar maratones. ¿Cómo te diste cuenta de que era tu prueba?

Es una prueba que tiene algo más que todo lo que puedes medir, esa magia que es quizá la que marca la diferencia. Además, en lo económico es una de las pocas pruebas a las que como profesional te puedes dedicar.

Me di cuenta de que el saco público se iba a acabar. Soy consciente de que no puedo cobrar lo que cobra un futbolista, porque tampoco genero lo que genera un futbolista.

Toca buscarse la vida, y muchas veces es curioso preguntarse cómo vender tu producto, porque tu producto eres tú. Pero, joder, al final todo es vendible, lo que pasa es que tienes que darte cuenta de que vas a tener el sueldo de una persona normal. Tienes que empezar a intercalarlo con algo más, porque para vivir de esto sólo puedes vivir bien mientras estás en activo. Ojo, bien en Santiago, que no es lo mismo que vivir bien en Madrid, por ejemplo.

En cuanto a los patrocinadores, el Pedro Nimo veterano tiene más novias que el Pedro Nimo joven promesa rutilante. ¿Cómo lo explicas?

Por lo mismo, porque creo que me di cuenta del momento actual del deporte, no sólo del atletismo. Siempre pongo el mismo ejemplo, aunque aclarándolo. Beckham, sin ser el mejor futbolista, fue un gran profesional, y a partir de eso explotó una imagen bestial, transformó todo lo que se había hecho hasta su llegada.

El gran problema del atletismo es que el atleta popular no se identifica con el atleta federado, falta ese concepto de ídolo o de referencia. Entonces tienes que darte cuenta de que hay que factores que cuidar, para acercarse al atletismo popular. En mi caso, además, durante muchos años sobreviví gracias a él. Entonces hay muchas cosas que para mí no suponen grandes esfuerzos ni cambios, porque me salen. Al fin y al cabo, los sponsors van a vivir de las ventas, y las ventas en nuestro deporte son al runner.
El runner es un concepto nuevo, que no se siente atleta. Al principio, los atletas despreciaron el concepto runner, ahora el runner desprecia el concepto atleta.

Y volviendo sobre lo anterior, ¿cómo fue aquella época de joven promesa del fondo español? ¿Por qué las cosas siempre se tuercen cuando todo es más fácil?

Ésa fue una etapa de errores como ser humano, no sólo como atleta. No todo el mundo está preparado para asimilar el éxito. A mí se me hizo todo grande y me convertí en un capullo. Eso no lo puedo cambiar, tuve la mala suerte de que mi vida deportiva fue demasiado bien muy rápido. De hecho, estoy escribiendo un libro en que un capítulo -que puede sonar prepotente- se titula Lo peor fue ser el mejor. Cuando durante todo un año la única carrera de cross que no ganas es el campeonato del mundo, y aun así estás ahí con los negros; haces mejor marca europea del año; te empiezan a poner etiquetas de «el nuevo tal»; te dan mucho dinero con dieciocho o diecinueve años… Yo salía con mis amigos, a los que sus padres daban mil pelas, y yo salía con veinte o treinta mil.

O eres muy sensato y muy cabal, y yo no lo fui, o se te sube a la cabeza. Pero tranquilo que la hostia me vino corregida y aumentada. (Risas)

Fui aprendiendo, mis prioridades cambiaron. En mi infancia fui muy feliz. No me sobraban cosas, pero tenía todo lo que quería. Después me fui contaminando, dando importancia a la marca de pantalón o al coche que conducía… Cosas que cada vez me importan menos.

El que más lo sufre soy yo, porque yo sé todo y la verdad de todo. Yo mismo despreciaría a una persona que se comportase como yo lo hice, tengo suerte de que por mi vida pasó gente que considera que todos tenemos derecho a una segunda oportunidad. Con otros, me tocó pedir disculpas y ya. La vida sigue.

Pedro Nimo, llegando a la meta en el maratón de Donostia.
Pedro Nimo, llegando a la meta en el maratón de Donostia.

En cuanto a las carreras de este año, desde fuera parece una gran temporada pero me ha llamado la atención que no has tenido reparos en mostrar descontento con tus actuaciones en Londres -decimotercero y segundo europeo, en El Maratón del Siglo– y San Sebastián -campeón de España con poco más de dos horas y cuarto-, ¿estás satisfecho con tu rendimiento?

Es que uno sabe la verdad de todo, las sensaciones y entrenamientos de cada preparación… Aunque tal vez sea demasiado autocrítico y eso me impida disfrutar los momentos buenos. Ha sido un año durísimo, estoy… agotado. Abrir la tienda en una época que no es buena, empezar en un campo que no domino, porque no soy empresario. Yo soy compañero, no sé actuar como un jefe. Intento hacer las cosas bien, pero la misma cara impulsiva que me ha permitido arrancar un negocio, que es algo muy bonito, también te da que no siempre aciertas, el beneficio de un lado se te va por otro…

(Nota del autor: Tras tan gallega digresión, Pedro vuelve a la pregunta)

Pero las carreras sí eran mejorables. En Londres llegué muy bien, pero corrí solo. Me deshidraté y perdí en diez kilómetros dos minutos. No veía, no recuerdo el último cincomil. De hecho me hizo mucha gracia la cantidad de banderas gallegas que vi, pero hubo un momento en que hubo amiguetes que estaban -el propio Chema Martínez que se cruzó conmigo y me dijo «Pedro, no me escuchaste.»– y que no vi. El puesto, genial, pero me queda mucha pena por la marca.

Donosti… Era un Campeonato de España, iba a ganar, pero no llegaba con el entrenamiento con que debes llegar a un maratón. Cada vez puedo vivir menos de rentas, –«xa non hai millo no hórreo», como decimos aquí- necesitaría poder entrenar más, pero con las horas que exige el negocio es muy complicado entrenar. Y cuando entreno, no descanso lo suficiente. Sigues entrenando, pero sigues echando agua en un vaso que está lleno y no asimilas.

Además, empiezas a pensar en otras cosas. Tener una casa, tener hijos… Cosas que no te permiten irte a entrenar un mes altitud, por ejemplo. Lo puedo hacer con mi perro, que vuelvo y está ahí. Pero llegar y que mi hijo no me reconozca… Lo pones todo en la balanza y piensas en que es mucho sacrificio para una recompensa que, aun siendo personalmente bonita, económicamente no lo es todo. Además, por ejemplo para Londres me veía para hacer dos horas once largos, pero ya ves que nadie corrió. Coges las marcas desde Kipsang hasta mí y ves que todos penalizamos entre dos y tres minutos.

No valdría la pena hipotecarlo todo, descuidar el proyecto de la tienda, del que dependen tres amigos, sus familias… Para una mejora que no te asegura nadie. Es una decisión muy egoísta, y cada vez valoro más otras cosas. Por ejemplo, lo más bonito de Donosti fue que me compré una furgo, fuimos nueve en ella -cuando hace un año iba en un Porsche biplaza…- y disfruté mucho más ese viaje que todos los viajes a mis maratones que había hecho hasta entonces.

De pequeñito nos dicen que ir en un deportivo es sinónimo de éxito social, pero disfruté mucho ese viaje con gente a la que entreno. Tíos que no eran capaces de correr diez kilómetros y que corrieron el maratón, mi pareja… Por equipos quedamos los terceros del maratón de San Sebastián, y ese tercer puesto me supo a más que mi campeonato. Y lo más grande es cómo puntuamos: en primer lugar entré yo, que vale que soy profesional, después un camarero, un vendedor de coches y un químico. Fue un podio de un grupo de amigos que sufrieron como perros… Y que imagínate después la fiesta que hubo. (Risas)

Con lo egoísta que es el maratón, y lo mucho que disfrutas estas historias. Me pasó una vez que me retiré en un medio maratón, y dos horas después estábamos celebrando con unas cervezas que ellos habían mejorado sus marcas. Esas cosas también sientan bien, y tus prioridades cambian.

¿Crees que sin la presión que tiene tu vida actualmente hubieses rendido lo mismo?

No, todo esto me lastra física y mentalmente. Siempre fui muy duro compitiendo. En el campeonato del mundo de Berlín 2009 corrí con el sacro roto y acabé. Con un dolor bestial, llorando toda la carrera… Y que me provocó tres meses sin poder siquiera vestirme.

El rendimiento viene de la madurez, de conocer el cuerpo en la carrera, saber leer dónde hacer o dónde no un esfuerzo, etc. Y en Donosti, por ejemplo, fui el que mejor leyó la carrera.

De hecho, creo que estoy en un momento para intentar otras cosas. Mi mánager me lo dice, por ejemplo, «atrévete a hacer de una vez una gran marca, prepara una carrera y una temporada entera como un atleta profesional», y son cosas que me planteo. En abril me gustaría correr algún maratón, a ver si llego a acuerdo con alguno… Y en noviembre uno para ver hasta dónde puedo llegar. Porque este año he hecho buenas carreras, me veo bien. En la Azkoitia-Azpeitia, por ejemplo, hice una hora y tres minutos, a tres minutos el kilómetro, corriendo sólo y con un día de climatología muy adversa.

Tengo buenas marcas muy recientes, y además es muy bonito evolucionar de la mano de mis sponsors -por ejemplo, con Skechers muchos atletas dijeron que era imposible correr con eso, y yo estoy corriendo-. Con Sural, marca española, que me escuchan y que lo que les digo va directo a la prenda.

Tengo la suerte de que tengo patrocinadores que me sacan jugo. «Vamos a hacer una quedada», pues venga, y les explicas… No ves que sean tíos que sólo te dan la pasta y adiós, y así es más bonito. Ahora decidí hacer un equipo de bici y una empresa de desbrozadoras -que dirás «¿Qué cojones tiene que ver una desbrozadora o una motosierra o un cortacésped con deporte?»-, a los que les gusta el proyecto, que ve que vamos a ayudar a deportistas de aquí y, «Venga, Pedro, palante Yo no gano nada con eso, incluso pierdo algo, pero yo quiero mi dinero para comprar felicidad. A mí me mola.

Tengo mi equipo de bici, que mira…  ¡Alonso que no tiene huevos a hacerlo y el tiempo que lleva dándole vueltas! (risas). (Pedro se pone serio y matiza) A ver, lo suyo es un planteamiento de equipo Pro Tour, pero esto del ciclismo es sumamente complejo… ¡Somos cuatro mataos pero mira!

Lo del equipo es bestial, cuando compartes con la gente, la gente es súper agradecida. Va a ser equipo de BTT, porque carretera era muy complicado. Tenemos a Brandán Márquez, que anda mucho, y el resto del equipo lo componen otro crack como Adolfo y todo tipo de personas, desde actores y humoristas hasta gente normal, de la calle.

Para triunfar en el deporte, ¿basta con la parte de atleta o es indispensable ser empresario de ti mismo?

Lo importante es crear y vender tu marca. Mi marca es Pedro. Y el problema es que salvo un Nadal, un Contador, tú no puedes decir «Que me escriban el Twitter, el Facebook…» No puedes. Un Contador o un Nadal se pueden permitir que se lo escriban, porque están por encima del bien y del mal. El problema es que muchos de los deportistas que no están tan arriba descuidan su formación y después no hacen la O con un canuto. Ésa imagen no es buena, tenemos que formarnos más y cada vez hay más universidades, cada vez es más fácil.

La tienda del campeón compostelano, pixel arriba o abajo. Foto: Sergio Gómez.
La tienda del campeón compostelano, pixel arriba o abajo. Foto: Sergio Gómez.

El hecho de tener tantos patrocinadores, tan distintos entre ellos, ¿no ha llegado a generarte problemas a la hora de decidir tu calendario de carreras?

No, porque no tengo ningún sponsor con el que no hablase largo y tendido y en el que no confiase. Yo lo pruebo todo antes y después llego a un acuerdo. Por ejemplo, en suplementación probé seis marcas. Una vez las probé, descarté dos que no me sentaban bien, y hablé con las demás buscando el equilibrio entre lo que me gustan, lo bien que me sientan… Y lo que me dan. Porque no soy capaz de vender algo en lo que no creo. Cuando digo «Usé esto», es que lo usé. Porque si no eso se va a volver en mi contra, si no es en un mes es en seis. Si tú dices que algo va bien y es una mierda, no vuelves a vender.

¿Y ningún patrocinador tiró de las orejas por las famosas declaraciones de que no querías volver a representar a Galicia, España, el planeta Tierra…?

Me apoyaron. De hecho al poco tiempo tuve una oferta para irme a entrenar a Estados Unidos, y hace poco otra para irme a Catar. Ellos respetan mis opiniones, porque no falté al respeto a nadie, no puse nombre a nadie. Yo tengo políticos con los que me llevo bien y me dan la razón. ¿Por qué nos pasan controles antidopaje? Porque nos hemos dopado. No es más que fruto de cosas que se han hecho mal. Igual que los políticos han hecho cosas mal, y ahora tienen que aguantar cierta desconfianza.

Pero mira, después del Campeonato de España me recibieron en el Ayuntamiento y decidieron darme un reconocimiento de mi ciudad. Para mí fue muy importante. Evidentemente tengo mi ideología política, pero no la hago pública porque creo que no le importa a nadie, pero allí estaban el Alcalde -del PP-, el representante del PSOE y del Bloque. Los tres estuvieron de acuerdo en que se me hiciese ese reconocimiento, y para mí eso es un gesto positivo. El deporte no puede ser un arma política, el deporte está hecho para unirlo todo.

Creo que no tiene sentido esto de que los del Obradoiro odien a los del Futsal. No, tiene que tener más ayuda el Futsal que el Obradoiro, porque el Futsal tiene más base. Y a mí me encanta el Obradoiro, pero lo que más redunda en mi ciudad, en la sociedad, es el Futsal porque tiene mil y pico niños en su cantera. El Obradoiro si mañana se queda sin pasta no va a dejar legado.

Sois un elemento de propaganda. Ahí está el caso de Ezequiel Mosquera, que cuando ganaba parecía que lo iban a nombrar alcalde, después se dijo que se había dopado, y lo quisieron hundir… Ahora resulta que era inocente y nadie dice nada.

Eso fue una historia política. Desde la Xunta se prometió que iba a haber un equipo de ACB, no había dinero para el Xacobeo (n. del a.: equipo ciclista gallego auspiciado por la Xunta en 2006, disuelto en 2010) y el baloncesto, y les vino al pelo que Ezequiel cayese. Yo en este caso no puedo ser imparcial, porque los años que viví en Vigo, a las ocho de la mañana por Coruxo, Canido… lloviendo a Dios… estás metiendo kilómetros y ves el coche oficial con chófer recogiendo al cargo de turno. Joder, si no hay dinero para mis becas tampoco puede haber dinero para eso. Yo me fui a vivir a Vigo porque trabajaba en Vigo, pero quería estar aquí, en Santiago. Si no hay, no hay para nada. No puede ser que un niño vaya con la Selección Galega de Atletismo y le digan que tiene que devolver o pagar los chándales y equipaciones cada X años. Y las federaciones no pagan IVA, porque son sin ánimo de lucro y demás…

A ver, yo represento a Galicia y a España. Porque la gente en Londres me gritaba, porque sentían que «Pedro es gallego y es español.» Un gallego, un compostelano, es campeón de España de maratón, y la gente lo siente así. El problema es que las federaciones están politizadas, y decido que renuncio a becas. Yo ahora mismo tendría derecho a becas por ser campeón de España, pero también renuncio a ese dinero. Soy consecuente, y te aseguro que no me sobra la pasta.

Me pregunta alguna gente si volvería, y claro que sí. Si veo que hay ayudas a los chavales y las cosas se hacen bien, encantado de rectificar y correr con quien sea. Ni me siento ni me dejo de sentir hipócrita, no soy tan grande. Soy un pringao, no voy a cambiar nada en el mundo. Mucha gente me decía «Pedro, con esto no cambias nada, ¡trinca y al carallo!»

Es un grano de arena, pero sin ese grano de arena cambia la playa.

No sé. Lo hice sin poner ningún nombre y creo que mucha gente lo leyó y estaba de acuerdo. No en todo, pero creo que gran parte es lo que siente cualquier persona de a pie. Lo que pasa es que yo lo puse en cinco o seis páginas, y otros no lo dicen. Es como soy. Cuando me siento a escribir, me siento y escribo. No me paga un periódico, no me paga nadie… Escribo lo que siento, cuando lo siento y como lo siento. Empiezo y para mí es como comer, paro cuando estoy lleno. Así salió, que seguro que no tiene orden ni concierto, pero procuré darle algo (risas). No me trajo ninguna represalia, al menos que yo me haya enterado (más risas). Sí que es cierto que ha habido cosillas…

¿Compensa entonces ir por libre?

No lo sé. Yo simplemente hice lo que consideraba en ese momento, y me gustaría que muchas cosas cambiasen. Hacen falta cambios de actitud en los que estamos –yo el primero–, y también savia nueva a todos los niveles.

Pedro Nimo, volando en la Behobia de 2013.
Pedro Nimo, volando en la Behobia de 2013.

¿Lo hubieses hecho con dieciocho años o es fruto de la madurez tras una carrera de tantas idas y venidas?

Pues no lo sé. Como hice tantas cosas mal, no lo sé. Lo más posible es que no, iría a mi bola y sería más egoísta. Antes era así, pero ahora necesito hacer las cosas de otra manera.

¿Cómo se entiende que se crea que todos los ciclistas están dopados, sobre el atletismo haya muchas dudas, y en el fútbol ni sospechas ni positivos?

Hombre, es algo que he vivido toda mi carrera. La cago un día y estoy acabado, corro mucho y estoy dopado. Tengo claro que en otros deportes hay dopaje, y que el deporte de élite es un gran negocio… Zidane reconoció hacer centrifugados de sangre, Nadal se pone factor de crecimiento en la rodilla que tiene tocada, y muchos otros.

Pero la diferencia es que Gurpegui dio positivo y la gente se echó a la calle a defenderlo, Guardiola dio positivo y no se acuerda nadie, se llegó a oír que «Lo hizo por su equipo.» Aceptamos barco como animal acuático.

En cambio con otros casos, como el de Eze -Ezequiel Mosquera- siguen revolviendo. Admiten que no había nada contra él pero «por defecto de forma», con lo cual haberlo haylo, dejando dudas. Otros ciclistas también fueron cazados y estuvieron sancionados unos meses, y Eze dos años. Volvemos a lo de antes, tenía que caer porque l« Siempre es más fácil cargarse al débil y juzgar a los demás, sin mirar que nosotros también cometemos errores.

Todo el mundo hacía alguna trampa con Hacienda, quiero pensar que ahora somos todos iguales (sonríe), se movía casi tanto dinero en B como en A… Pero el atleta si se dopa es un tramposo.

En cambio la empresa (o partido político) que pagaba trabajos en B socialmente no estaba tan mal vista. No se nos mide a todos por el mismo rasero.

Volviendo al campeonato de España, al maratón de San Sebastián, recuerdo que el 11 de octubre escribías en Facebook dudando que fueses capaz siquiera de participar. ¿Cómo se puede pasar en dos meses de dudar sobre llegar a presentarte tan fino en la carrera?

Por la vida que llevo. Hay días que tengo bajones, días que lloro y días que dudo de todo. Cuando te llega un cliente quejándose de estas zapatillas a este precio allí, te das cuenta de que no puedes vender igual y piensas «Pues tendré que cerrar.» O te llega otro diciéndote que lo acabas de asesorar, acabas de perder media hora explicando las zapatillas y contándole mil historias de correr, pero al lado se las venden cinco euros más baratas y se las va a comprar allí. Y te lo dicen a la cara.

La gente muchas veces piensa que un campeón está por encima de todo, pero eres una persona normal. Ahora mismo estoy bien, pero qué más da. Hay gente poniendo ladrillos en una obra que si se hubiese dedicado a correr sería infinitamente mejor que yo.

Tuve la caída de bici que me impidió ir al maratón de Nueva York, mucho trabajo en tienda, la gente que entreno… Y hubo días que se me juntó todo, y que no me encontraba bien físicamente. Cuando pongo algo en Twitter, o en Facebook, es porque lo siento. Ese día me levanté y dudé de todo. Además fue una carrera de mucho nivel, de los tres representantes en los Juegos Olímpicos de Londres estaban dos: Nacho Cáceres y José Carlos Hernández, que además en la Behobia fue muy bien.

Es lógico que tengas dudas, pero también te digo que yo en los últimos diez o quince días, cuando ya pienso en la carrera… No sé cómo decirlo, pero parece que todo cambia. Me vuelvo más depredador. Mi mente cambia, me motivo y voy a muerte hasta que llega la meta.

Como cuando la gente me pregunta si la dieta disociada sirve para algo. ¿Yo qué carallo sé? Pero sí es cierto que aguantar la semana antes algo tan jodido, te lleva a pensar «Ninguno de estos tiene pelotas a hacer esto.» De cabeza soy el más duro. Si tengo que correr sólo cuarenta y dos kilómetros, los corro. Como así fue.

Pero hago igual el capullo que cualquiera. Veo Gladiator, todas esas chorradas… Pero que a mí me hacen llegar allí e ir como un tiburón, oliendo la sangre y comiendo uno a uno.

¿Qué porcentaje atribuyes a mente y cuerpo en el éxito?

60/40. Para mí la cabeza es la clave, sobre todo entrenando. Y más en Santiago. Hay días que abro la ventana y digo «Joder…» Y vas por la carretera y te escupen, te gritan, te insultan. Pero todo eso te da dureza.

Más jodido lo tiene Iván Raña. Ayer fui en bici hasta Cambados, con el frío que hacía, y tengo los ojos medio quemados, el labio hecho una mierda… Ezequiel Mosquera, aquí en Santiago también… ¿Que se dopó? ¡Dópate tú! Ponte todo un invierno a meter treinta mil kilómetros, y después una Vuelta a España. Tómate lo que quieras. ¡No llegas a nada!

El cuerpo es una herramienta más de la cabeza. Si tu cabeza puede, a por ello. Yo admiro mucho a un corredor, una piltrafa humana como él mismo se denomina. Maickel Melamed es un venezolano que es cojonudo. Un tío que tenía que haberse muerto, que decide salir adelante, decir sí cuando todo el mundo le decía que no.

Lo conocí porque me escribía en mi web, un tal Maickel. Estando en Berlín, hubo un grupo de venezolanos que me contactó para decirme que él estaba allí y que me quería conocer. En esa carrera me hice daño en el psoas y paré. Estaba tirado en la cama del hotel y me suena el teléfono. Era Alberto Camardiel, otro amigo venezolano, y me decía «Pedro, a Maickel le encantaría que lo acompañases unos kilómetros.» Piensa que él tarda quince horas y pico, si se cae hay que levantarlo… Y dije que ni de coña. Estaba reventado, con la moral por los suelos porque llegaba como un avión tras meses de entrenamiento.

Pero insistieron, me tomé un Espidifen y me fui a buscarlo. Hice los últimos cinco o seis kilómetros con él en una hora y mucho o dos horas. Pero fue especial. Ver a un fulano cuando ya no hay ni focos, que ya estaban desmontando todo, y le pregunté «¿Maickel, por qué haces esto si no ganas nada?» No veía el egoísmo, el dinero o el status por el que yo entreno, y me dice «Porque quiero concienciar a la gente de que si una piltrafa humana como yo puede, ellos también.»

Es todo lo contrario a todo lo que nos enseñan a admirar. Feo, bajo, lento… Pero yo no me acuerdo de quién ganó el maratón de Berlín de 2013, pero sí sé que lo corrió él.

Ya la última, que no son horas. Antes de San Sebastián decías que «Después de todos los meses de trabajo y lucha, mi entrega en la carrera y, lo mejor de todo, la idea de un nuevo desafío, un nuevo maratón y un nuevo objetivo.» ¿Cuáles son ese desafío, ese maratón y ese objetivo?

Sinceramente. Esta semana el Twitter de un maratón de aquí dijo que le pedía a los Reyes Magos que corriese Pedro Nimo. A mí me emocionó más de lo que pueda parecer, porque a veces tienes que irte fuera para que se te reconozca. No es un maratón bonito, aunque está bien. Pero el hecho de que alguien de aquí te valore y pelee si hay posibilidad de contratarte, te hace pensar «Pues no me vas a dar lo que me dio Londres este año.», pero me haría ilusión. A lo mejor el maratón es ése. (N. del a.: Pedro ya ha confirmado que peleará por el maratón de La Coruña, en abril.)

Siempre está bien sentirse reconocido en casa.

Bueno, en casa no, en La Coruña (risas). ¿Para organizar un Maratón de Santiago cuántas vueltas hay que dar? ¿Veinte?

No, no. ¡Se hará! Aprovechando el Camino, de Arzúa a Santiago. (N. del a.: nueva primicia Highway.) Quieren hacerlo para este año ya, yo estoy echando una mano, dándoles contactos para, entre todos, colaborar en un proyecto que me parece precioso. De hecho ya tienen un acuerdo firmado con el Arzobispado para hacer un diploma que sea una especie de Compostela, que es algo que creo que a nivel internacional tendría repercusión. Es algo que, en fechas bien puestas tendría repercusión para el turismo.

La San Silvestre de este año (n. del a.: segunda edición de la carrera en Compostela, primera llegando a dicha plaza) la disfruté muchísimo. Entrar en el Obradoiro es lo más.

¿Y algún otro reto?

Quiero hacer un Ironman antes de morir, a ver cómo hago porque en vez de nadar peleo con el agua. Quiero probar el duatlón, pero eso siendo competitivo. Probar Nueva York…

¿Puede ser 2015 el año de Nueva York?

No lo sé. Depende de abril, de la tienda, de mi vida…

El ying y el yang del atletismo compostelano, en la sección montañera de la botica. Foto: Sergio Gómez.
El ying y el yang del atletismo compostelano, en la sección montañera de la botica. Foto: Sergio Gómez.

Y, como vengo a hablar de mi libro, tengo que preguntarlo: ¿la montaña no te llama?

(N. del a.: un servidor, como todos sabréis, es uno de los más célebres corredores de montaña de su familia)

Sí, de hecho hice un par de trails suaves. Me gusta porque subo bien, pero tengo el problema de que si algo he descuidado en los últimos años es el trabajo de fuerza. El deporte en sí me gusta, pero creo que la montaña me la tomaré de otra manera, sin la presión del crono y de llevar todo perfecto. Pero alguna cosa hay que hacer. Por ejemplo, Zegama hay que hacerla. Quiero hacerla, sabiendo que se va a sufrir pero sin suicidarme.

Y ahí lo dejamos, hablando de la mítica Zegama-Aizkorri –de la cual servidor es uno de los 5.871 preinscritos que sueñan con participar el próximo diecisiete de mayo–. Hablando de la temporada que Pedro residió en la Blume. Hablando de esa leyenda viva llamada Kilian Jornet, cuyo record del Aconcagua estaba muy fresco y al que Pedro espera algún día llevar a Santiago a dar una conferencia a la altura del ponente y la plaza. Hablando, en definitiva, de mil y un pensamientos, con este compostelano que piensa tan rápido como corre, y habla tan directo como piensa.

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