El hacker que ganó la guerra

Ciertamente tenía tendencia a ser un solitario. A veces su homosexualidad hacía que se sintiera como un extraño. Vivía solo y evitaba los compromisos personales demasiado profundos. Se cuenta que aprendió a leer por sí mismo en tres semanas y que desde el principio mostró un gran interés por los números y los rompecabezas.

Alan Turing (Paddington, Londres, 23 de junio de 1912) recibió la fría educación propia de un niño nacido en los decadentes márgenes de la pequeña nobleza británica. Su familia había sido afortunada desde 1638 con el título de baronet, que había ido serpenteando a través de su linaje hasta llegar a uno de sus sobrinos. Pero para los hijos menores del árbol familiar, como lo fueron Turing, su padre y su abuelo, no había tierras y apenas riquezas.

En el internado, llamado Sherborne School y situado en el condado de Dorset, Turing descubrió que era homosexual. Se encaprichó de un compañero de clase rubio y esbelto, Christopher Morcom, con el que estudiaba matemáticas y hablaba de filosofía. Pero un invierno, antes de graduarse, Morcom murió de forma repentina de tuberculosis. En una carta a su propia madre, Turing parecía haber buscado refugio en sus creencias religiosas. Pero la tragedia terminó por erosionar la fe religiosa de Turing. También le hizo aún más introvertido, y nunca volvería a resultarle fácil forjar relaciones íntimas. En un momento dado le propuso matrimonio a una compañera de trabajo, pero luego se sintió obligado a decirle que era gay; ella ni se inmutó y continuó dispuesta a casarse, pero él creyó que aquello sería una farsa y decidió no seguir adelante. Pese a ello, no se convirtió en “un solitario empedernido”. Aprendió a trabajar formando parte de un equipo junto con otros colaboradores, lo que sería crucial para permitir que sus teorías abstractas se reflejaran en inventos reales y tangibles.

Alan Turing

Alan Turing fue un hombre excepcional. No solo por su cerebro particularmente dotado para las matemáticas, que le permitió convertirse en un héroe nacional cuando inventó la máquina que permitió descifrar el Enigma- En los años 20, los alemanes crearon una máquina de encriptación electromecánica llamada Enigma. Aquél dispositivo con aspecto de máquina de escribir fue usado para hacer ininteligibles sus comunicaciones durante la II Guerra Mundial-. Durante la contienda, Turing fue reclutado para trabajar en el grupo de Bletchley Park, una institución militar dedicada a intentar averiguar el funcionamiento de las máquinas Enigma. Turing fue decisivo en Bletchley ya que, sobre la base de los trabajos del matemático polaco Marian Rejewski, logró descifrar el código de la Enigma y desarrollar una máquina que lo replicaba y traducía, la Bombe. Según algunos historiadores, ese hallazgo permitió acortar la guerra unos dos años. Aquella máquina imitaba el funcionamiento de las enigma y ayudaba a encontrar las claves correctas desechando las variantes sin sentido. Desde su puesta en funcionamiento en 1940, la Bombe, apodada “Victoria” por los británicos, descifró unos  84.000 mensajes encriptados alemanes al mes. El logro de Turing fue crucial para que los barcos mercantes y militares aliados lograran evitar los submarinos U-Boot alemanes que los masacraban en el mediterráneo. El propio Winston Churchill comentaba que los U-Boot eran una de sus mayores preocupaciones y que, si no hubieran podido evitarse, la falta de suministros hubiera matado de hambre a miles de personas en Inglaterra o Francia.

La vida parecía sonreírle. Y convertido en un discreto héroe de guerra, empezó a trabajar en el Laboratorio Nacional de Física hasta ser nombrado director de computación de la Universidad de Mánchester, donde desarrolló el software de uno de los primeros ordenadores reales: el Manchester Mark I.

Pero lo bueno acabó mal. En 1952, Turing fue procesado por su homosexualidad y condenado a la castración química mediante inyecciones a base de hormonas femeninas. Su amante Arnold Murray facilitó a un colega el acceso a su casa para robarle y el matemático denunció el caso. Durante la investigación policial, Turing se vio obligado a reconocer su homosexualidad- entonces un delito- y se lo imputó por “indecencia grave y perversión sexual”, los mismos por los que habían condenado a Oscar Wilde más de medio siglo atrás. Perdió sus credenciales de seguridad y se convirtió en una oveja negra en un momento en que los homosexuales eran vistos como una presa fácil del espionaje soviético.

En 1954 con 41, se suicidó. Ni siquiera su aportación para poner fin a la II Guerra Mundial le eximió de un castigo tan humillante. Le encontraron muerto en su laboratorio el 8 de junio de 1954. Su muerte se produjo al comer una manzana impregnada de cianuro potásico -destino o casualidad, igual que Blancanieves, su cuento favorito de niño-. Legalmente, fue un suicidio. Su madre siempre aseguró que fue un accidente debido al desorden y descontrol que reinaba en el laboratorio. Otros creen que Turing hizo todo lo posible para que su madre no pensara que se quitó la vida. Algunas teorías aseguran que el logo de Apple -una manzana mordida-es un homenaje al matemático.

Durante más de 50 años y después de muerto, Alan Turing fue considerado un criminal. Las disculpas oficiales no son usuales, pero la presión ciudadana llevaron en 2012 al primer ministro por aquel entonces, Gordon Brown, a pedir perdón por parte del Gobierno británico por el trato “inhumano” y “totalmente injusto” que recibió el investigador tras admitir una relación sexual con un hombre. “Sin su magnífica contribución, la historia de la Segunda Guerra Mundial podría haber sido muy diferente”, reconoció Brown. Sin embargo, el Gobierno no llegó a tramitar el perdón porque los expertos sostenían que eso no era técnicamente posible porque Turing había sido declarado culpable de forma justa por quebrantar la ley de su tiempo. Lo cual, no  impidió que el ahora Gobierno de David Cameron, sí lograra rehabilitar a Alan Turing al firmar la reina Isabel II, -el 24 de diciembre de 2013- una orden de Gracia y Misericordia que le concede el perdón a título póstumo, quedando anulados todos los cargos en su contra.

Detrás de este gran matemático, considerado el padre de la ciencia de la computación, además de ser el precursor de la informática moderna, se encuentra la tragedia de un hombre que cargaba con un trauma de niñez no resuelto, que fue dolorosamente destruido y condenado por su orientación sexual, sin tener en cuenta su valiosa contribución a la humanidad y es que desgraciadamente la historia no es siempre agradecida con algunos de sus protagonistas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s