Kilómetros pasando

Segunda temporada Highway. Entro con varios partidos disputados, como los mejores fracasos de Florentino. Tras un comienzo repleto de riesgo, colores más allá del blanco y del negro, piezas cuya lectura no exige horas de atenta lectura, toca seguir el atrevimiento. Tejidos los principios, es turno del movimiento. Los principios del movimiento, el movimiento de los principios.
Yo, que ayer no más escribía una y otra vez sobre la necesidad de tener una misión, rozando lo obsesivo, tal vez me arranque en esta nueva etapa con un nuevo pasatiempo.Ojalá fuese sólo obsesión, suceso aislado, como aquellos doce días de lluvia compostelana en la pasada docena navideña, que no hace mucho me recordaba cierta dama –dama, dama, de manual, de la vieja escuela- de cuyo nombre no quiero acordarme.
Antonio “Talentino” Cassano, flor de invierno. Como el autor. (Foto:benditofutbol.com)
Antonio “Talentino” Cassano, flor de invierno. Como el autor. (Foto:benditofutbol.com)
Porque no quiero volver a mi tema, pero no es fácil saber encontrar la ruta en la que ir encajando pasos. Vida privada, vida pública y vida profesional. Familia, municipio y sindicato, de lo falangista. Más de medio siglo anticipado al ideal nuestro de cada día. Conciliación, servicios al empleado y teletrabajo, de lo corporativo. Veinticuatro horas de entrega. Citas Outlook para todo. Correo electrónico urgente, un sábado, en contragolpe del Madrid. Citas Outlook para nada. Ni somos libres, ni podemos.
Asumo con entereza, ante este nuevo viaje, que es continuación, la condición de discutido, «ladran, Sancho, señal que cabalgamos» -cita que no figura en El Quijote, si dijese  lo que pienso se termina mi carrera aquí-. Nada enorgullece más que recibir pitos en el país que ha criticado a Fraga, Benzema o Mariló Montero.
Hace unas semanas, en Bilbao, dónde si no, Javi Conde se marcó un maratón dando vueltas a la famosa gabarra del Athletic Club. Mil trescientas cuarenta y tres, una soleada mañana de domingo, para acabar en el mismo sitio, probablemente mareado. Al principio había varios puñados de personas. Unas relacionados con el proyecto, otras demasiado ociosos. Giro a giro, aquello crecía. Cuando Javi Conde cruzó la meta por última vez, la explanada del Museo Marítimo bilbaíno estaba abarrotada. Dentro de no muchas vueltas, la Highway también estará colapsada. Defended vuestras posiciones. Las primeras filas, como los cementerios, están siempre llenas de valientes.
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