Podemos ser socialdemócratas

Después de que entre ayer y hoy Pablo Iglesias nos demostrara mediante la exposición del programa económico de su partido que no pretende –al menos en principio- convertir a España en la república bolivariana en la que tanta gente creía que iba a convertir, supongo que podemos empezar a tener un debate serio sobre sus planes de gobierno.

Ayer, los economistas Juan Torres y Vicenç Navarro fueron los encargados de presentar el borrador del programa económico de Podemos acompañados por Carolina Bescansa, una de las nuevas caras visibles del partido, y el líder del mismo, Pablo Iglesias.

Para el pesar de muchos y la alegría de otros tantos, Podemos ha renunciado al programa que provocó su raudo ascenso en las encuestas y su entrada en el Parlamento Europeo con la nada despreciable cantidad de 5 diputados, al programa del “sentido común” al que se referían siempre que podían los líderes más mediáticos del partido en las tertulias a las que asistían. Al final, ni impago de la deuda, ni jubilación a los 60 años, ni nacionalización de nada. Pero entonces, ¿qué es lo que propone ahora Podemos?

Pablo Iglesias, head of leftist group "Podemos", or "We Can", addresses journalists during a press briefing at the European Parliament in Strasbourg

Como he dicho, el partido ha renunciado a su punto estrella, a la medida que hacía sudar a tantos y tantos economistas: el impago de la deuda. Si bien es cierto que nunca han hablado de un impago total de la deuda (porque eso habría sido absurdo), sí que podíamos deducir leyendo su programa electoral que la parte que hablaban de impagar era bastante importante. En concreto, esto es lo que decía su programa electoral sobre la cuestión de la deuda: “Auditoría ciudadana de la deuda pública y privada para delimitar qué partes de éstas pueden ser consideradas ilegítimas para tomar medidas contra los responsables y declarar su impago.” Cuando hablaban de averiguar qué partes de la deuda son ilegítimas para impagarlas, lo hacían asumiendo que la deuda es finalista, es decir, que es emitida con el objeto de recabar fondos para atender a una finalidad concreta, y de ese modo podríamos llegar a saber si tal o cual parte de la deuda ha sido emitida para pagar sanidad, pensiones o educación y cuál ha sido la parte emitida para pagar chanchullos y negocios ocultos de los políticos. Sin embargo, la deuda no es finalista, se emite para atender a las necesidades generales de la Hacienda Pública, por lo que nos es imposible saber a qué ha ido destinado cada euro de la misma.

No obstante, lo que propone ahora Podemos es bien distinto. Como han explicado sus dos economistas de cabecera, el Gobierno después de tres años en el poder no ha logrado reducir el incremento bestial de la deuda pública, y esto puede llegar a tener consecuencias catastróficas para el país. Frente a este hecho, en lugar de la “auditoría ciudadana de la deuda” imposible que he explicado unas líneas atrás, se propone pactar con la UE una quita de deuda, porque “prácticamente la totalidad de las crisis de deuda terminaron con algún tipo de reestructuración o de impago”. Es decir, que Podemos ha pasado de ser en este aspecto un partido radical izquierdista que nos iba a llevar a la ruina como hará Syriza en Grecia, a ser un partido socialdemócrata no a lo Bernstein y ni siquiera a lo Miterrand, sino mucho más moderno y moderado. Podemos respirar tranquilos.

En cuanto a la renta básica universal, de la que se decía que sería de unos 1.000 euros mensuales y que dependería de la situación socioeconómica de la persona a la que se le otorgara pero que su coste total oscilaría entre el 14% y el 20% del PIB, se aclaró ayer que esta propuesta estaba descartada, y sería sustituida por una especie de impuesto negativo sobre la renta (Roger Senserrich explica aquí un poco ese concepto) pero que solo se concedería a las personas sin recursos y madres solteras, aunque no se aclaró la cuantía. Otra medida que hizo que pasaran de ser unos socialistas bolivarianos a unos socialdemócratas civilizados (aunque, como en el caso de la medida anterior, algo escorados a la izquierda).

Respecto a otra de las medidas estrella de su programa para las pasadas elecciones europeas, la jubilación a los 60 años que a tanta gente ilusionó, se han limitado a decir que están en contra de la jubilación a los 67 y que ellos proponen que se quede en los 65. Una medida que ha resultado no ser demasiado revolucionaria.

También aparecen en el borrador algunas otras medidas menos polémicas que, si bien pueden diferir algo más de lo que propondría el socialdemócrata medio, no se alejan demasiado de lo que ya tenemos (o teníamos hace unos años) en nuestro país. Algunas de esas medidas son una banca pública que no creo que difiriera demasiado del sistema de cajas de ahorro (de cuyo rescate ya hablé) que ya hemos comprobado con el paso de los años que no funciona, subir los impuestos a los ricos para financiar el aumento de gasto social propuesto o subir el salario mínimo y luchar contra el fraude fiscal.

Parece ser que Podemos no era ni la Syriza española que muchos pintaban, ni el PSUV español que otros deseaban, sino un partido socialdemócrata más. Parece ser que España mañana no será bolivariana.

Alain Acevedo | @alain_acevedo

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