Palabras para Yuri

A los occidentales se nos hace difícil comprender el alma rusa, para ello es preciso, ante todo, darse cuenta del medio social, moral y físico donde nace y se desenvuelve esta alma. A través de la música de sus grandes compositores, se puede percibir la sensibilidad que se desprende de sus obras musicales, y los que hayan leído ó visto representado en cine a sus grandes autores, seguro que también les habrá llegado la profunda tristeza y melancolía que emanan sus obras, no importa de qué autor se trate ya que en todos ellos siempre habrá personajes que nos lleguen a conmover. El pueblo ruso de siempre ha sido el más desgraciado, el más oprimido y el más avasallado de la tierra. Sus más grandes escritores han sido maltratados, sus obras han sido tachadas y corregidas, si no prohibidas y han tenido que soportar los más duros silencios, las purgas y deportaciones más degradantes.

Boris Pasternak (1890), Premio Nobel de Literatura, y autor la de épico-romántica novela ‘El Doctor Zhivago’, no podía ser la excepción, y ante el temor de perder a su familia, renunció al galardón de la Academia sueca. Pero todo ello en vez de acallar su obra, la encumbró hacia las más altas cotas que jamás se hubiera esperado. La palabra zhivago tiene la misma raíz que la palabra rusa que significa “vida”, precisamente uno de los temas más importantes del libro. Más profundamente, la novela muestra el sufrimiento de un hombre cuando la vida que siempre ha conocido es transformada por fuerzas que están más allá de su control. El argumento de ‘El doctor Zhivago’ es un inmenso retrato de la historia y el alma rusas (de la que antes ya he mencionado), y que pone a prueba los límites de la literatura para hablar de todo aquello que convulsiona el alma humana: amor y pasión, ideología, historia, religión, naturaleza, y que apela a la poesía como uno de los últimos y más dignos de los refugios.

La Guerra fría fue complicada para todo el mundo, pero sobre todo para la objetividad y obras como ‘Doctor Zhivago’ se encuentra enmarcada dentro de lo que llamamos arte-propaganda. Como todo el mundo sabe; la película se basa en una obra de Boris Pasternak, escritor que perteneció al establishment del Régimen durante toda la Revolución y que estuvo en primera fila hasta finales de los años 30 y aunque es cierto que se fue distanciando del sistema -o el sistema de él- no podemos decir que los problemas reales que le afectaron no aparecieron hasta los años 50.

La revista Novy mir, donde el autor envió la obra a publicar, la rechazó debido a que el doctor Zhivago estaba más interesado por el bienestar de los individuos que por el de la sociedad (tópico soviético), y los censores interpretaron que en determinados pasajes subyacían puntos de vista antibolcheviques, en tanto Zhivago expresa su escepticismo ante la promesa del régimen soviético de construir «un hombre nuevo», tras las atrocidades cometidas por ambos bandos que el protagonista observa a lo largo de la Guerra Civil Rusa. El entonces Primer Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética, Nikita Jrushchov, ordenó un ataque feroz al autor sin haber leído la obra. El autor fue expulsado de la Unión de Escritores Soviéticos quienes tampoco la habían leído, con excepción de los redactores de las revistas citadas y algunos amigos del poeta que él reunía en su casa para leerles la novela en primicia.

David Lean rodando en la Rusia de Canillas. Foto El País

Hay pocos casos en la historia de la literatura donde de forma flagrante la C.I.A. estuviera detrás de la concesión de tal premio. Pero este es uno de ellos. Hasta cierto punto es normal que en Moscú no les gustase lo que se hizo y se prohibiese el libro, igual que los norteamericanos prohibían los guiones de Trumbo. Y es que toda la historia de la traducción del libro, la llegada a Nueva York de la obra, la inmediata posición de best-seller, y el correspondiente galardón del Premio Nobel es más política que literatura. Y eso que la novela es buena, muy buena diría yo. Por cierto, los poemas que incluye el libro como obra de Jivago –que es como habría que escribirlo- evidentemente son del propio Pasternak no son tan romántico; sí religiosos y cristianos, por si alguien se lleva una desilusión.

Pasternak nunca llegó a ver la película de David Lean, murió cinco años antes, aunque me imagino que le hubiese gustado, como a todos. Y eso que como era de esperar se obvia y se trastoca lo que interesa, por ejemplo toda la parte introductoria donde parece un magnífico retrato de las miserias del zarismo en la película no aparece sino algún pequeño apunte por boca de alguien, pero pobreza y miseria nada de nada. Eso después, con los soviets en el poder. Además en la película, Zhivago aparece más como un caballero artúrico mientras en la novela es un hombre envuelto en las circunstancias históricas y tiene que mancharse las manos de sangre y comer carne humana, sí. Canibalismo y además de niño.

Volviendo a la película en sí, no cabe duda que si hablamos de superproducciones en ésta encontramos el verdadero sentido de esa palabra, y sin ningún tipo de dudas estaría entre las diez más perfectas de todos los tiempos, es muy difícil encontrar una factura y un acabado más meritorio. Los actores muy correctos, me quedo con Julie Christie, que de actriz de moda en los sesenta desapareció del panorama demasiado pronto, debido a que no se marchó a Hollywood y prefirió el cine británico, Omar Shariff que aunque no me creo su papel por lo menos transmite fuerza y emotividad y sobre todo con Rod Steiger que hace la mejor interpretación de la película. A Alec Guiness su papel de inexpresivo comunista igual que a Tom Courtenay de pérfido bolchevique la cosa no les permite mucho más. La Chaplin enchufada está por ahí.

El productor italiano Carlo Ponti compró los derechos de la obra y contrató a Lean para plasmarla cinematográficamente, y le propuso así mismo desde un principio a su esposa Sofía Loren para el rol de Lara Antipova. Aunque finalmente, Lean convenció a Ponti de que la Loren era demasiado alta y voluptuosa para el papel y optó por otro rostro y cuerpo más angelical como el de Julie Christie. Así mismo Lean se las tuvo y retuvo a la hora de los castings, pues por ejemplo para el papel principal del Dr. Zhivago su primera opción era Peter O´toole quien finalmente declinó la invitación. Lo mismo que para el papel de Komarovsky dudó primero entre Marlon Brando y James Mason antes de decantarse por Rod Steiger.

 Por no hablar de los faraónicos problemas a la hora de buscar localizaciones para el rodaje… Rodada básicamente en España -Madrid y Soria- durante la época franquista, hubo aquella sonada anécdota de los extras de Soria cantando “La internacional” por imperativos del guión ante la atenta mirada de la recelosa policía represora franquista.

Publicitada como «Un amor sorprendido en el fuego de la revolución» ó «En una tierra de hielo y pistolas, en el gran estruendo de la batalla y el más grande silencio de los amantes», la fotografía a cargo de Freddie Young es sencillamente SUBLIME, y la banda sonora a cargo del celebérrimo Maurice Jarre BRUTAL.

Tras su caída del poder en octubre de 1964, Jrushchov obtuvo una copia de la novela y la leyó -Pues antes había leído sólo fragmentos escogidos sesgadamente por sus asesores- llegando a declarar que: «No deberíamos haberla prohibido. Tendría que haberla leído. No hay nada antisoviético en ella».

Ana Alba Segura | @misschejov

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s