Daniel Lacalle: «Cada vez que me encuentro a un español por el mundo está abriendo mercados»

La magia de la malvada globalización hace que sólo con mi ordenador portátil y una conexión a internet decente (¡y estable!),  pueda tener el privilegio de entrevistar a Daniel Lacalle (1967). Llega un punto en el que me olvido de la entrevista, de revisar el programa que utilizo para grabar la conversación de Skype (suerte que no falló), y hasta del entrevistado. Me limito a disfrutar de la charla, porque lejos de ser una conversación seria y tensa, se torna amistosa y distendida. Me corrige, me río, suelta alguna broma. Además de agradable,  es economista y gestor de fondos de inversión. Está casado, tiene tres hijos y vive en Londres. Escribe semanalmente una columna en ‘El Confidencial’, y colabora habitualmente en la ‘CNBC’, ‘The Commentator’ y ‘The Wall Street Journal’. Le pregunto por sus vacaciones antes de empezar la entrevista y le felicito por su nuevo libro, aún no publicado. Todo bien. Me riñe por no tutearle.

¿Qué te lleva a ser economista?

Siempre me gustó muchísimo la economía, creo que es la ciencia social por definición. Y como ciencia social, tiene unas enormes implicaciones sociales, políticas… Siempre me ha parecido fascinante el mundo de la macroeconomía: entender cuáles son las variables que mueven el mundo y que tienen un impacto a corto y largo plazo sobre lo que todos hacemos. También por supuesto el impacto de la percepción de la gente, que creo que está muy infravalorada, y no sólo trabajar los datos empíricos.

Te lo habrán comentado mucho pero, viniendo de un abuelo Ministro del Aire durante el franquismo, y un padre comunista, ¿cómo acabas siendo liberal con ideologías familiares tan marcadas?

Pues porque en mi familia siempre se ha incentivado mucho el pensar por ti mismo. Siempre se ha incentivado que cada uno piense por su cuenta, desde el amor, el respeto y desde el estudio y los datos. Con información, que no sea una cuestión de “porque lo digo yo”. En todas las familias de España tenemos algún familiar que era marcadamente de derechas, o de izquierdas, o hippy… pero he tenido la suerte de que por muy marcadas que fueran estas ideas, nunca han intentado imponérmelas.

Habiendo tantísimo temas, ¿por qué un libro concretamente sobre la energía?

Es un libro en el que vuelvo a mis raíces. Es hacer público el análisis energético que he estado llevando a cabo durante los últimos 23 años, e incorporarlo a un libro en el que, creo que por primera vez, no se trate la energía sólo desde el punto de vista del petróleo, del carbón o del gas, sino también renovables, políticas energéticas, regulación, etc.

El Periodico

¿Podemos encontrar en el libro referencias a España y su sector energético o está más enfocado a un estudio y análisis global?

El libro se ha escrito en inglés, para el público anglosajón, y tiene un componente global. Pero para la traducción y la versión en español, tiene una parte específica sobre España.

Déficit tarifario en el sector energético en España, ¿alguna explicación sencilla sobre cómo podemos solucionarlo?

Se soluciona de forma muy sencilla: los costes reales de la energía deben pagarse, y debe haber una verdadera competencia. Tenemos unas energías que se consumen por decreto, otras que están completamente reguladas, otras completamente subvencionadas, y algunas otras liberalizadas. No se da un entorno en el que todo el mundo compita, y no se retiran las tecnologías ineficientes. Tenemos un sistema energético en el que nivel de subvenciones y de pagos de capacidad es tan alto, que derivan en unos costes fijos que la demanda no absorbe. Entonces cada consumidor paga más, aunque consuma lo mismo. Es muy fácil de solucionar: con competencia, con quiebras de los ineficientes, con cierres de capacidad inútiles, y eliminando subvenciones innecesarias. Y no hablo solo de las subvenciones excesivas a algunas tecnologías renovables sino también la que se les paga a algunas industrias por ser clientes interrumpibles a los que se les puede reducir el suministro de energía. O los pagos de capacidad innecesarios, o las subvenciones al carbón, etc.

¿Cómo contemplas en un futuro el autoabastecimiento energético individual?

El autoabastecimiento no existe. Uno puede tener una placa solar, pero por supuesto debe pagar el acceso a la red. Los sistemas eléctricos no son sistemas individuales, y nunca lo han sido. Imagínate que fuésemos sistemas individuales de generación eléctrica, y que un hospital se queda sin energía. ¿Qué tendríamos, cada uno un hospital individual? Si no pagamos la red, no podemos verter a la red. Hay algo que a mí me molesta en España enormemente, que es: primero meter la pata, y luego desligarse del problema. Aquí nos hemos hecho heridas en las manos aplaudiendo el aumento masivo de capacidad eléctrica porque la demanda iba a crecer un 3% anual, porque éramos los más verdes del mundo, porque todo el mundo se equivocaba menos nosotros… y cuando nos ha llegado la factura hemos dicho: “¡Ay, ay, ay, me quiero montar mi placa solar en el tejado!” Pues no. Nuestros errores los pagamos nosotros, los pagamos todos. Una parte las empresas, como ya lo están haciendo con los recortes regulatorios que han recibido las grandes eléctricas, pero todos tenemos que pagar un exceso aplaudido por el 80% de la población. ¿Quieres montarte tu placa solar en tu tejado? Perfecto, puedes hacerlo. Lo que no se puede hacer es instalarla sin tener responsabilidad sobre tu parte de la red igual que la tienen los que construyen una planta de generación, o los que construyen la red capilar que te une a la red de transporte.

¿Sería posible un autoabastecimiento parcial entonces, aunque dependiéramos de la red general?

Los sistemas individuales, a menos que tengas una casa en mitad del monte sin ningún acceso, no existen. En todo el mundo, son sistemas integrados. Lo que lo vertebra y lo integra, es una red de transporte (Red Eléctrica de España) que es estatal, y que tiene que tener un porcentaje de colchón. De seguridad. Por si hay cortes de suministro, por si hay menos sol, menos viento, por si hay más o menos generación con gas… Asumir que cada uno vamos a convertirnos en una isla fuera de ese sistema, es imposible. Igual que cuando yo llego aquí a Londres a vivir, no digo “Yo mi parte de limpieza de la calle, alumbrado y recogida de basura, no la pago. Lo gestiono yo”. Y me dirá que si quiero limpiar mi parte, puedo. Pero tengo que pagar igual por mi parte de la seguridad, la limpieza y la recogida de basuras. El concepto que algunos quieren implantar en España es algo parecido a este ejemplo.

Pertenecer al sistema sin participar en él.

Claro. Imagínate por ejemplo que llego mañana a Detroit, y le digo al alcalde: “Como el coste de los servicios públicos es muy alto aquí porque se ha ido mucha gente (sobrecapacidad, que es lo que hay en España) quiero venir aquí pero no quiero pagar mi cuota”. Y te dirá: “Sí,  es usted un genio. Pero váyase de aquí”. En España hemos creado una sobrecapacidad que ha apoyado todo el mundo, y los sistemas integrados son integrados en todo el mundo y punto. Y dentro de eso, si te quieres montar una placa solar en tu casa estupendo. Pero pagas tu parte de la red, igual que cuando te compras una casa pagas tu parte de la recogida de basuras y limpieza.

Si tuvieras que elegir dos, tres o cuatro (no te voy a encorsetar, las que creas oportunas) medidas que hubiera que realizar de manera urgente e inmediata en el sector de la energía en España, ¿cuáles serían?

La primera desde luego es hacer una reducción inmediata de todas las subvenciones que no se han tocado: subvenciones de capacidad, carbón, ayudas a clientes interrumpibles…

La segunda, inmediata, es eliminar el régimen especial. No puede haber una generación compitiendo en el mercado mayorista (el pool), y otras garantizadas fuera de él. Todos deben competir y participar de la misma manera y del mismo sistema marginalista, como en EEUU.

Tercero, el déficit de tarifa no puede existir. Los alemanes, que han decidido sustituir su parque nuclear por placas solares con un aumento del coste de la tarifa minorista del 78%, lo han hecho sabiendo que el coste lo tienes que pagar.

Lo que no podemos tener es un sistema que sea una continua patada hacia adelante. Resumiendo: reducción de capacidad por competencia y quiebra de las empresas ineficientes. Cercenamiento de subvenciones innecesarias; no es necesario pagar un subsidio a las industrias que permiten ser interrumpibles cuando hay un 40% de sobrecapacidad en España. Los costes de la energía se tienen que traspasar a todos los clientes.

Si hemos decidido que íbamos a ser los más verdes del mundo, tenemos que entender que eso tiene un coste. Y ese coste no se puede traducir en una menor capacidad de funcionamiento del sistema. Para que ese coste no nos aumente la factura a ti y a mí, lo que tenemos que hacer es permitir e incentivar que se retire la capacidad innecesaria. No se puede ser el más verde, y a la vez subvencionar al carbón. No se puede ser el más verde, y que Iberdrola o Endesa intenten cerrar una planta nuclear y te digan que no puedes. No puede haber competencia si no existe la posibilidad por parte de los productores, de cerrar aquello donde pierden dinero. Todo se reduce a una sola palabra. Aquí tiene que haber: mercado. Ni me puede pedir un consumidor que recibe una subvención enorme que le reduzcan la tarifa; ni me puede pedir el productor renovable cuya energía renovable se tiene que comprar por decreto que haya competencia; ni me puede pedir un señor de una eléctrica que se ha equivocado invirtiendo en ciclos combinados o capacidad productiva innecesaria, que yo, consumidor, le pague por esa capacidad productiva innecesaria. Es decir: aquí todo el mundo tiene que sufrir. Igual que cuando se crea sobrecapacidad en el sector de la construcción hay empresas inmobiliarias que quiebran, los precios de las casas bajan, y hay gente que vende por debajo del precio que compró, no puede ser que en energía cuando hay sobrecapacidad todos paguemos mucho más que no necesitamos. En el sector de la energía, tenemos el equivalente a una burbuja inmobiliaria donde en vez de quebrar empresas y bajar el precio de los pisos, todos tuviésemos que pagar por los pisos que no se han vendido.

Pero, ¿el sector inmobiliario también es una red a la que pertenecemos todos?

Lo es igual. Porque cuando se construye un barrio periférico con unas piscinas estupendas, eso se traduce en coste en alumbrados, seguridad, limpieza, sanidad… todo eso también es parte de una red. La diferencia es que si un señor construye una urbanización y no va nadie a vivir allí, los demás no tenemos que pagar para que ese señor no pierda dinero. Eso es lo que no pasa.

En una de las tertulias en las que te he visto participar, comentasteis mucho la evolución y el cambio del modelo productivo. Está cambiando pero, ¿dónde se va a asentar? ¿a qué modelo productivo crees que evolucionamos?

(Se ríe) Mira, si tú me dices a mí cuando yo salí de la carrera que en España íbamos a tener a Inditex, Mercadona, Técnicas Reunidas, Grifols… entre algunas de las mayores empresas de España, te diría que no me lo puedo creer. Lo que quiero decirte es que el modelo productivo no se decide en un comité. Cuando la gente se pone tan agresiva conmigo cuando comento que estamos cambiando de modelo productivo, es porque estamos tan estatizados, y lo achacamos todo al gobierno, que dicen: “¿Cómo vamos a cambiar el modelo productivo? Si no se ha sentado el Consejo de Ministros y ha dicho: Señores, aquí está el modelo productivo de España para el año 2020”. Es que somos protosoviéticos. La gente dice: “¿Cómo vamos a cambiar el modelo productivo si no ha venido ningún gobierno a cambiarlo?”. Pues porque el modelo productivo se cambia poco a poco. Si tú me dices en 2004, cuando me fui a Inglaterra, que en España íbamos a tener hoy el 34% del PIB en el sector exportador, te hubiera dicho que estás loco. ¿Hacia dónde vamos? No lo sé. Lo que sé es que cada vez que me monto en un avión en cualquier ciudad del mundo y me encuentro a un español, está abriendo mercados. Y eso es lo que importa. Lo que sí sé es que si ese cambio lo lideran las empresas, y no otro Plan-E, otro plan de infraestructuras, otro plan ‘Pepiño’, u otra burbuja promovida desde el estado, irá bien. Pero la tentación de sacar la chequera y volver a construir frontones enfrente de los polideportivos de España está ahí, y para eso no hay que quebrarse mucho la cabeza. Para eso ya tienes el decálogo de Pedro Sánchez, que te ha puesto encima de la mesa otro Plan-E.

Su famosa carta a los Reyes Magos, que comentabas en Twitter.

Eso es. No es un decálogo para la prosperidad, es una carta a los Reyes Magos de un burócrata.

¿Qué riesgos crees que suponen para el consumidor directo? Para la familia que tiene que pagar la factura de la luz.

Esa familia está ahora mismo en la peor situación posible, que es que cuando la energía sube pagan más, y cuando la energía baja pagan más. Ocurre que esa familia no puede encontrarse que sea siempre el ‘pagafantas’ de los errores de las empresas, de los errores regulatorios de los estados, o de las veleidades climáticas de los gobiernos. ¿Cómo se soluciona? Con competencia. Que las empresas paguen sus errores. Ni las son ONGs, ni podemos pagar entre todos sus fallos.

La famosa diferencia entre privatización y liberalización, que la gente tanto confunde.

Exacto. La gente lo confunde todo. Hasta el punto de llamar empresas privatizadas, a empresas que nunca han sido públicas. Yo he llegado a encontrarme a gente en debates de televisión y radio, que me decía: “¡Porque la privatización de Iberdrola…!”. ¿Perdón? ¡Pero si Iberdrola nunca ha sido pública!.

Daniel Lacalle nuevo 2

Vemos una sucesión de datos positivos, por ejemplo en paro, que se han transformado en una tendencia positiva. ¿Qué medidas prudentes e inmediatas crees que el gobierno debería aplicar ahora mismo, para mantener esta tendencia positiva y aumentarla?

Lo más importante es no volver a caer en la tentación de volver a agrandar el agujero como hicimos en el año 2009. Ahí había cierta mejoría, pero nos metimos en el Plan-E y en plan de infraestructuras, y hundimos rápido el país. No debemos caer en la complacencia. Mantener una política por la cual se incentive la renta disponible de las personas y de las familias para aumentar el consumo, bajar los impuestos, reducir el gasto, y hacer muchas más reformas estructurales.

Tres, cuatro, cinco… medidas de cualquier gobierno que no habrías aplicado jamás.

Jamás habría aplicado los planes de estímulo de 2008 a 2010 que te he comentado (Plan-E, plan ‘Pepiño’, plan de infraestructuras…). Tampoco habría rescatado a las cajas; me ha parecido un error tras error creciente. Fusiones frías con el gobierno de Zapatero, e intentar esconder el problema y rescatar una segunda vez con enormes avales. Hubiese dejado que la banca privada tomase el control de las cajas en una subasta. Pero no en el año 2011 cuando ya estaban casi muertas e intocables, sino cuando se conocía el problema pero había solución, en el año 2006 y 2007. Tampoco habría subido nunca los impuestos como se hizo al principio de la legislatura de Rajoy. Ha tenido un efecto demoledor en las familias y el consumo, y el impacto positivo de reducir el déficit no es proporcional al impacto que ha tenido en el crecimiento potencial. Aunque claro, si no hubiera hecho lo primero (planes de estímulo), seguramente no tendría que haber hecho lo tercero.

El oro de las reservas del Banco de España que Solbes vendió. ¿Qué te pareció aquello?

Yo vivo en Inglaterra, de donde era el ‘genio’ de las finanzas Gordon Brown, al que no se le ocurrió otra cosa que vender el oro que tenía el Reino Unido, porque el oro ‘estaba demasiado caro’.  Estaba casi el 100% más bajo de lo que cotiza estos días, imagínate. ¿Qué quiero decirte con esto? Pues que si hay algo que está demostrado, es que los políticos no deberían entrar en los mercados. No deberían entrar en cosas como si la prima de riesgo está alta o baja, o si la bolsa tiene que subir o que bajar, y mucho menos si el oro está barato o está caro. ¿Por qué? Pues porque no tienen incentivo negativo. Si yo tengo oro y lo vendo a 700 dólares por onza, y sube a 1300 dólares, me despiden. Y no gano dinero. Son incentivos para no meter la pata, y para tomar un riesgo menor. Esas decisiones las tomaron todos, y fue un efecto dominó: hace la tontería Gordon Brown, y acto seguido la hace España. Fue un error generalizado.

Da la sensación de que en televisión eres más benévolo y permisivo con las políticas del PP que en tus libros.

Eso tiene una explicación muy sencilla. Si tú dices en televisión que las exportaciones están subiendo o son buenas, dicen que estás apoyando al PP. O dices que la economía va a crecer un 0’9%-1,2%, como dije en enero,  y sube un 1’5%, te dicen lo mismo. Estamos tan estatizados, que pensamos que cuando hablamos de la recuperación de España, estamos defendiendo al gobierno, que hará cosas bien y hará otras cosas muy mal, y no es así. No creo que haya hecho todas las cosas bien, pero el análisis maniqueo de “el PP lo está haciendo todo mal” o al revés no es correcto. Tenemos el rescate financiero más bajo de toda la OCDE, una reforma laboral que ha frenado la sangría del desempleo, y se le ha empezado a dar credibilidad internacional al país, yo lo sé que vivo en el extranjero. Un país que la había perdido completamente. Me considero amigo íntimo (para mí es como si estuviera vivo) de David Taguas, que en paz descanse, que era el jefe del gabinete de Moncloa con Zapatero. Soy íntimo amigo de mucha gente del PSOE. Y no pasa nada. Jamás critiqué la política impositiva de Zapatero o su apoyo a la internacionalización de las empresas, por ejemplo.

Es la cuestión de asumir que el día que entra el gobierno en la Moncloa, las cosas no cambian radicalmente con una varita mágica. Y no es así. ¿España va mejor? Pues sí. Pero critiqué mucho a este gobierno desde que empezó a gobernar por su política impositiva, y no me equivoqué, como ha demostrado la reforma tributaria de hace unos meses. Y no me tengo que justificar, menos aún ante gente que lleva el carnet en la frente de algún partido político. No hay ni un solo céntimo en mi cuenta, ni soy afiliado, ni participo, nada de nada, con ningún partido.

A esa última frase voy. Si yo te digo, “Daniel Lacalle, ministro de Economía”, ¿qué me dices?

Yo por mi país hago lo que me pidan. Pero no voy a ir ningún sitio para no hacer lo que yo pienso. Si yo tengo que ir de ministro a un gobierno donde no puedo bajar los impuestos, pues señores, encantado de conocerles, han sido unos días muy agradables, pero yo me voy que se gana más dinero y se vive mejor siendo independiente. Si no puedes bajar los gastos en un país que se gasta 450.000 millones de euros al año, y no puedes bajar los impuestos de un país que tiene uno de los esfuerzos fiscales más altos de la OCDE, ¿para qué quieres ser ministro de Economía? Pues para llevarme tortas hasta en el carnet (risas).

¿Crees que De Guindos ha pecado de eso? ¿Crees que ha dejado de lado ideas que podrían ser parecidas a las tuyas por contentar a su partido?

No lo sé. No tengo acceso a su cabeza. Pero creo que él ha hecho muchas cosas muy buenas. Entre otras, volver a poner a España en el radar de los inversores internacionales, que no se le reconoce; y es un hecho probado. No hay más que ver la asistencia de inversores en New York o Londres comparada cuando venía cualquier otro ministro a cuando ha venido él. También hay personas en los partidos cuyas ideas son que hay que mantener el peso del Estado a toda costa. Y no pasa nada.

Viendo el movimiento liberal que hay dentro del PP (aunque la mayoría peca de mercantilistas), ¿ves posible un cambio en España hacia un sistema más libre desde ese posible PP, o ves necesario que se marchen a otro partido?

Se puede hacer en el PP, en el PSOE, o donde sea. El liberalismo no es tanto una cuestión de ideología de partido, sino de demostrarle a la gente aquello que funciona. Demostrar que la economía puede ir mejor sin acudir a las soluciones mágicas de que el gobierno lo va a solucionar todo. Los partidos responden a estímulos, que vienen de la actitud de la gente, y luego la gente se queja de los partidos. Pero los estímulos que reciben los partidos de aquello que deberían hacer, hoy en día, no son liberales. Margaret Thatcher salió elegida en Inglaterra porque había todo un movimiento nacional que estaba cambiando. Y ella cambió las cosas desde un partido que no podía ser más estatista y más intervencionista que el partido conservador. Cuando la gente se despierta del sueño de que el gobierno te lo regala todo, y se da cuenta de que las cosas, el cambio se da cuando nuestro dinero lo gestionamos los que mejor han gestionado las crisis, las familias. Y si no es en un partido será en otro.

¿Es necesario para que ese cambio se de que el liberalismo cambie la manera en la que presenta su discurso?

Totalmente. Totalmente. Muchas veces en broma, crítico a mis buenísimos amigos liberales de las redes sociales, que parece que llevan a cabo una carrera para ver quién es más ortodoxo. Hay que entender cuáles son las prioridades, que no son demostrar quién es más liberal y que se le note en todo. No. Hay una serie de cosas que son prioridades imprescindibles: reducir el gasto y bajar los impuestos. Reducir la presión del Estado sobre los sectores económicos. Si nos preocupamos de discutir entre nosotros a ver quién es más liberal, les hacemos  el juego a aquellos que quieren mantener esos pilares de gastos, impuestos, y presión. Unas fuerzas estatistas a las que les das la mano y se cogen el brazo, más cada minuto que pasa. Si no nos dedicamos a lo importante, la próxima vez que tengamos un mínimo acceso al poder político, el Estado ya no será el 45% del PIB, sino que será el 57%. Como en Francia, donde ya no tienes ninguna posibilidad porque los ciudadanos y políticos son rehenes de la maquina estatal.

Apoyarse más en los puntos comunes, que entrar a discutir diferencias sin importancia inmediata.

Claro, claro. Exacto. Y no entrar en cuestiones que son innecesarias. La política liberal en España tiene que centrarse primero exclusivamente en esos tres baremos. Reducir el peso del Estado dentro de los sectores económicos, que incluye subvenciones, clientelismo que tú muy bien has comentado… reducir gasto, y bajar impuestos. No en ese orden, pero esos tres pilares son ineludibles. Todo lo demás, llegará después de cambiar lo más importante. Sino no llegará nunca.

¿Eres creyente?

Soy creyente. Católico. Pero respeto a todo el mundo, cada uno que piense lo que quiera. Jamás me meto en las decisiones y opiniones religiosas de los demás.

Me hablabas de elementos estatistas que agrandan el sistema y merman la posibilidad de que el liberalismo tenga oportunidad de arreglar algo. Y quería preguntarte no por los que ya están, sino por los que vienen.

Hombre yo lo que espero es que no vengan.

¿Cuál crees que es el motivo de este ascenso repentino de Podemos, y de que la gente se los crea?

Por lo mismo que te decía antes. Tenemos la percepción de que el dinero es gratis, y de que el Estado lo va a solucionar todo. Y todo esto viene no ya de Franco, que también, sino de mucho antes. De la Segunda República. No me parece extraño, el populismo siempre ha sido muy atractivo. Pero sabemos que luego termina como termina. Lo único que podemos hacer es decirle a la gente que dice: “Daniel, estos no son así. Eso no va a pasar aquí, no es igual…”. Sí es igual. Es una respuesta a la frustración de la gente contra los políticos, que se canaliza en apoyo hacia más políticos pero que además no tienen ninguna experiencia en gestión ni economía. Al último en esta vida a quien yo le daría el poder de un país, es a un politólogo (Pablo Iglesias). Se dedica al estudio del poder, y a la reacción de las masas ante los estímulos generados por el poder político. Si decía el refrán ‘No sé si es peor caer en manos de un economista o de un abogado’, yo te digo que de un politólogo.

No ven la economía como algo que deba funcionar, sino como un instrumento más que les haga llegar al poder manejando a las masas.

Por supuesto. Se ve en que su propuesta económica es una propuesta de quiebra donde no se preocupan del proceso de quiebra sino del día después. Ahí tienes un Estado rehén.

¿Cuál es la medida más grave que proponen?

Con mucha diferencia, la propuesta económica del cuento de la lechera: primero gastas, y luego recaudas. Te va a parecer una tontería, pero en su programa hay recomendaciones muy específicas para la eliminación de principios generalmente aceptados de información económica. Me recuerda a Argentina y sus veleidades cambiando la realidad.

¿Y el impago de la deuda qué consecuencias inmediatas crees que tendría?

Quiebra la Seguridad Social y el sistema de pensiones, que están invertidos en deuda soberana. Y no sé de dónde iban a conseguir la financiación para todas las propuestas inviables que presentan.

Para cerrar; te pedí en la presentación de tu segundo libro que me dijeras un país en el que vivir por todo lo que conocieras de él, y me dijiste Reino Unido. Ahora tengo oportunidad de preguntarte, ¿por qué Reino Unido?

Simplemente un ejemplo mundial de instituciones independientes, libertad de mercado, apertura, y combinación de libertad y sistema social perfectamente manejable.

Mario Hidalgo | @SherlockBond_

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