Begin Again

Las lágrimas. Aunque fueran de mentira. Los dibujos en la mesa, las flores marchitas, los susurros, los gritos en el cine, los engaños. Las esperas, los acelerones, las llamadas y despedidas. Las burbujas de jabón, los rayos de sol y las gotas de lluvia. Las canciones de amor y desamor. Las expectativas y realidades. Las copas y los bares. La música y los sueños. En la calle y en el coche. Los vinilos. Los idiomas imposibles. Lo imposible de lo nuestro.

Ella se llama Gretta. Durante cinco años de su vida sacrificó mucho por apostar y darlo todo en una relación y a cambio recibir muy poco, o nada. O una patada bien grande en las entrañas. Pero c’est la vie.

‘Begin Again’(2013), dirigida por John Carney, es una comedia romántica con aires de modernidad hipster -o sea, modernidad infringida y artificiosa que no es tal, pero que tampoco molesta- travestida de comedia musical, con una reflexión sobre el mundo de la música tan “profunda” como su modernidad. Trata de personajes en crisis buscando una segunda oportunidad y pasar página, con el mundo de la música como telón de fondo.

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Sin ser novedosa ni original, sí resulta fresca y con mucho atractivo y tiene algunos momentos brillantes. Y sobre todo, a pesar de su previsibilidad, no se desinfla en ningún momento. Lo poco que cuenta lo cuenta bien y ni si quiera te importa saber cómo va acabar casi a los 5 minutos de empezar, porque entretiene. Por algo está detrás la Weinstein Company, esa fábrica capaz de hacer pasar por lo que no son a las cosas intrascendentes, o de regalarle un Oscar a Jennifer Lawrence.

Al comienzo de la película hay diferentes saltos temporales, que nos ayudan a comprender perfectamente a los personajes y saber cómo son y cómo se sienten en una ciudad que a ambos les queda demasiado grande. Las secuencias cuando graban las canciones están muy bien rodadas, realistas y el montaje está bien elaborado. Mark Ruffalo, nos regala una interpretación correcta de un productor discográfico en horas bajas. Keira Knightley pone empeño en su papel, y logra un personaje complejo y delicado. Cosa que se agradece más cuando la que aquí escribe, la prefiere en películas de época – cine de tacitas-. Además, no canta nada mal la chica. Hasta le compraba el disco. En cuanto a Adam Levine, cuyo método interpretativo consiste precisamente en llevar bigote; se queda a años luz de ellos, eso sin contar con que a mí, particularmente, su voz, falsete incluido, no me gusta nada.

El tema de la película, a pesar de los momentos bajos de la protagonista a causa de la decepción amorosa, el pasar página y tirar para adelante, son los cambios experimentados por la industria discográfica en estos últimos tiempos. Pero pasando de puntillas.

Si sois aficionados a la música y os gustan las películas hipster, con buen rollito lo pasareis bien sin miedo a que vuestros colegas os dejen de hablar o perdáis ese aire de “moderno” tan estudiado, porque la película casi da el pego en ese sentido.

Volviendo al quid de la cuestión, me quedo con la moraleja del cuento. Al igual que a Gretta, a todos nos llega ese momento en la vida donde necesitas detenerte, ver dónde estás, mirar dónde quieres ir y dejar atrás aquello que te atrasa. No me refiero a pasar página, sino a cambiar de libro. Más efectivo.

Ana Alba Segura | @misschejov

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