La alternativa al rescate bancario

Al contrario de lo que algunos economistas y los miembros del gobierno suelen decir para justificar el ruinoso rescate público a la banca española a las cajas españolas, lo cierto es que existe un método más efectivo y más justo para efectuar tales rescates sin que el contribuyente tenga que pagar las ruinas de ex políticos o de empresarios que viven de subvenciones públicas y del capitalismo de amiguetes que impera en este nuestro país.

Lo primero es que en España, como explica muy bien el economista Juan Ramón Rallo aquí, no se ha rescatado a los bancos privados, como suelen repetir tantas y tantas veces los tertulianos que acuden a programas tales como La Sexta Noche o Al Rojo Vivo, sino que se ha rescatado a las cajas de ahorros y a sus filiales, que están controladas por políticos –“Bankia (formada, especialmente, Caja Madrid y Bancaja), Catalunya Banc (especialmente, Caixa Catalunya), Banco de Valencia (entidad controlada accionarialmente por Bancaja), Novacaixagalicia (Caixa Galicia y Caixanova), Caja EspañaDuero y Banco Mare Nostrum (Cajamurcia, Caja Granada y Sa Nostra)”-.

Lo segundo que hay que decir es que, a pesar del despilfarro de dinero público que han supuesto estos rescates, no podemos esgrimir el argumento de “la deuda es ilegítima porque la mayoría de ella ha sido causada por el rescate bancario” porque sólo un 15% de la composición de la deuda pública española se corresponde a los gastos provocados por este rescate.

Bankia

Lo tercero: no vale decir “dejemos quebrar a los bancos”. Es cierto que los bancos no gozan actualmente de demasiada popularidad en el conjunto de la sociedad, pero, si no queremos volver a la Edad Media, los bancos son necesarios. Si se dejara quebrar a un banco, lo que pasaría es que su quiebra empezaría a contagiarse a otros bancos, que quebrarían también, y las personas y empresas se verían afectadas por el conocido pánico bancario: todo el mundo querría retirar el dinero depositado en las entidades bancarias a la vez, cosa imposible porque el dinero físico no representa más que una mínima parte del dinero total en circulación. Esto es porque los bancos tienen la posibilidad de crear dinero a partir de los depósitos de sus clientes. Si un señor deposita 100 euros en un banco y un banco opera con un ratio de reserva del 10% (es decir, que solo está obligado a mantener un 10% de todo el importe y el resto lo puede prestar a otro cliente), se puede quedar 10 euros y puede prestar a otro banco 90 euros. El otro banco, al hacer lo mismo, se queda 9 dólares y presta 81. Y así sucesivamente. Al final, los 100 euros físicos iniciales se convierten en 271 euros. Eso se llama expansión monetaria.

Teniendo en cuenta todo esto vemos que está claro que hay que rescatar a los bancos para que el conjunto de la población no se vea enormemente perjudicada, pero ¿qué culpa tenemos los contribuyentes de lo que los empresarios o los ex políticos de turno hagan mal en sus negocios personales? Pues bien, la alternativa al bail-out, que es el tipo de rescate que estamos acostumbrados a ver, se llama bail-in.

Cuando un banco quiebra es porque no es capaz de hacer frente a sus deudas debido a que su pasivo es demasiado alto. Para solucionar ese problema, lo que hace el bail-out es ir eliminando ese pasivo mediante el dinero público. Dicho de otro modo: los malos negocios de unos pocos los pagamos entre todos. Frente a esto, lo que se propone con el bail-in es que la empresa se recapitalice desde dentro, es decir, que pague la gente que ha invertido su dinero en un mal negocio como es un banco que ha quebrado. Para esto, parte de la deuda del banco quebrado se convierte en acciones de la propia empresa que pasarían a contabilizarse en el balance como fondos propios. Esto significa que los acreedores de la empresa ya no son acreedores, sino que son propietarios de una parte de la misma.

Si la deuda del banco es tan grande que ni siquiera convirtiendo parte de la misma en acciones se puede arreglar el problema, deberá procederse a hacer quitas a los acreedores llamados subordinados, es decir, los que tienen una cuenta abierta en el banco. Por supuesto, se deberán practicar estas quitas a las grandes empresas y a los grandes patrimonios, de forma que las familias de clase media, que representan en su conjunto la mayor parte de la población, no se vean perjudicadas por esta medida.

Ahora bien: esta medida nunca se va a poner en práctica. ¿Por qué? Porque implica responsabilidad a la hora de invertir. Implica que si una inversión le sale mal al amigo del político de turno deberá perder su dinero. Pero si le sale bien, como hasta ahora, ganará dinero. Es preferible para los gobiernos que si hay ganancias se privaticen, mientras que si hay pérdidas se socialicen.

Alain Acevedo | @alain_acevedo

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