Un verano con margaritas aplastadas

Era el verano del amor post Décima cuando las filias y las fobias hicieron su efecto en el desierto de Twitter. Una voz gritó “¡Qué son estos malditos animales!” y las facciones del madridismo afilaron sus hashtags.

No hemos aprovechado la oportunidad que se nos presentó la noche del 24 de Mayo. Esa misma noche deberíamos haber metido la Décima en una mochila de flores y dirigirnos a hacer el amor en vez de la guerra. Montar unas tiendas de campaña en algún sitio, pinchar canciones de Jefferson Airplane y poner la Copa de Europa en el centro de la fiesta a modo de recipiente para el ponche.

Foto: peru.com
Foto: peru.com

En una especie de rito tribal y mientras las bebidas espirituosas llenan el alma; el casillista le contaría entre risas al mourinhista como dejó de bancar al portugués cuando sentó a Iker y el mourinhista le diría que en el fondo Diego López no es ni top cinco de porteros en Europa. Después haríamos un pacto de amor, con la Décima como testigo, mientras suena Scott Mckenzie. Una vez acabado el pacto, y ahora sonando Buffalo Springfield, todos volveríamos a nuestras tiendas a encender el Camping Gas. Hippies y madridistas.  El verano del amor post Décima se materializaría.  Sería el punto culminante que nunca vuelve pero no conseguimos llegar a él.

Ahora en el madridismo suena Alice Cooper y eso, la verdad, nos pone más. Nadie creyó en ese verano del amor. Porque el verano del amor era muy bonito en la teoría pero un pestiño considerable. Donde se ponga debatir que se quiten trescientas margaritas y Janis Joplin.

Sabéis lo que dijo Walter White ¿no? “No estoy en peligro, YO soy el peligro.” Ahora tenemos al alemán que nació al otro lado del muro repartiendo balones como si fueran cartillas de racionamiento cubanas. Todos quieren un balón de él. Míralo al ciudadano de la RDA, una jornada de trabajo y un trofeo. Hasta Honecker la aplaudió la otra noche en Cardiff.

Y sí, nos hemos pasado el verano del amor por donde se pasa las propinas el Señor Rosa en Reservoir Dogs. Por lo tanto deberíamos hacer un hashtag sobre el significado de ‘Like a virgin’ y que nos conteste Iker Casillas con la ayuda de sus quinceañeras. Sólo eso podría acercarnos a aquel campamento lleno de margaritas.

Andrés Rublev | @AndresRublev

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