¿De qué canallas habla usted?

-¿De qué canallas habla usted?-pregunté con toda calma.

-De quién va a ser, de los nazis.

-En 1933, el pueblo no tuvo que rendirse ante una operación de propaganda. Fue elegido un Führer, de una manera que ha de considerarse democrática incluso en el sentido actual. Fue elegido un Führer que había dado a conocer sus planes con claridad meridiana. Los alemanes lo eligieron. […]

-¿Y qué quiere decirme con eso?

-O había un pueblo entero de canallas… O lo que ocurrió no fue una canallada sino la voluntad de un pueblo.

Pág. 301. Ha vuelto. Timur Vermes.

Hay quien afirma que el desarrollo del fenómeno nazi, fue el resultado inevitable de la historia alemana, sin embargo, si atendemos a las causas de su aparición, nos daremos cuenta de que se trató de una peculiar respuesta al difícil momento económico, político y social en el que se encontraba Alemania. Determinados sectores ultranacionalistas, supieron utilizar hábilmente la reacción originada por la crisis, encauzando los diversos sentimientos de fracaso y frustración en que estaba sumido el pueblo alemán. Sin duda, la difícil coyuntura política y económica en que quedó Alemania tras el Tratado de Versalles, fue lo que dio alas al nazismo.

Tras ganar las elecciones, la primera decisión del  Bundestag fue la de conceder a Hitler,  por medio de la Ley de autorización, la potestad de gobernar, por decreto, decisión que requería la aprobación de más de dos tercios al ser necesario cambiar la constitución. La mayoría se consiguió sin problemas. A partir de ahí, el asalto al poder solo fue cuestión de tiempo, a través de la llamada ‘revolución legal’-por medio de leyes se terminó de articular el control total del Estado-.

¿Es posible que vuelva a haber una dictadura en un país actualmente democrático? Muchos pensareis que hoy en día es imposible el resurgir de una dictadura o autocracia.

Foto 1

Autocracia, según la RAE proviene del griego αὐτοκράτεια: sistema de gobierno en el cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley. Se caracteriza principalmente por una estructura monista del poder (líder espiritual o de partido), formación monopolista de la voluntad política, es decir, que no existe lucha por el poder, Estado centralizado, no hay tolerancia para el pluralismo social y político, poder atemporal, la oposición es prohibida o excluida, así como violaciones visibles y contantes contra los derechos humanos.

Los pilares que sustentan una dictadura son una ideología, un líder, control y vigilancia. Pero el caldo de cultivo para llegar a estos extremos antidemocráticos, como decía; suelen ser circunstancias tales como la insatisfacción del pueblo, la falta de credibilidad de los gobernantes, la corrupción, la pobreza, la falta de identificación con ideales por parte del pueblo y la desesperación. Estos factores permiten que sea más fácil que surjan líderes capaces de mover a las masas hacia regímenes totalitarios y por tanto, no democráticos. Un ejemplo cercano en España es el de Podemos. Un partido liderado por una pandilla de iluminados.

Y es que de canallas iluminados os vengo a hablar hoy. En ‘La Ola’ (2008), película alemana basada en el experimento de la Tercera Ola, sirve para demostrar que incluso las sociedades libres y abiertas no son inmunes al atractivo de ideologías autoritarias y dictatoriales. Conforme avanza la película se ve la facilidad con que puede germinar el totalitarismo en una sociedad que, por sus circunstancias, es carne de cañón para el resurgir de dicho fenómeno. Para los alemanes de los años treinta los problemas eran el desempleo, la inflación y sus consecuencias. Los jóvenes de la película en cambio tienen una vida ejemplar. O eso es lo que parece a primera vista. Pero escarbando un poco, vemos que se sienten solos, incomprendidos, sin motivación, sin ideales por los que luchar, con familias desestructuradas, rodeados de gente egoísta como ellos. Por lo que no es descabellado pensar que podríamos estar avanzando sin darnos cuenta a una sociedad autocrática. Desde luego, no sería cosa de una semana como se contextualiza en la cinta dirigida por Dennis Gansel.

No caigamos en el tópico de que estas ideas eran propias del régimen nazi en Alemania. No. ¿Acaso Mao o Stalin no hicieron lo mismo en China o Rusia? Todos los puntos que el profesor en la película expone en clase, se dan tanto en la izquierda como en la derecha.

Por tanto, ‘La Ola’ nos demuestra que algo que muchos creemos imposible, puede ser posible. Su mensaje es claro: La historia siempre se puede volver repetir. Cambian los tiempos, las circunstancias, las sociedades, los ideales… pero el hombre no cambia nunca en ciertas cosas: La necesidad de ser parte algo, la igualdad, la libertad, etc. Al principio los alumnos responden rotundamente NO ante la pregunta del profesor sobre si podría volver a repetirse una dictadura en Alemania. Al final se dan cuenta de que, ninguna sociedad está exenta de volver a cometer los mismos errores que cometieron sus padres y abuelos.

¿Habremos aprendido la lección? Os toca a vosotros.

Ana Alba Segura | @misschejov

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