La rabia y la indignación

Vosotros. Vosotros que fuisteis votados para representarnos. Vosotros que, en vez de perder el tiempo en esa labor, decidisteis engañarnos. Si empezase a contar los casos de corrupción que hay en este país, harían falta 50 libelos como este. Este libelo surge del cabreo, de la indignación que ahora mismo tengo tras ver cómo os habéis cargado el legado democrático, en lo que habéis convertido este país. Me da asco ver la situación en la que habéis sumido el país. Un país vibrante, con gente capaz, que tiene que hipotecarse para ir a otro país porque aquí no le dan un empleo decente. Gente que se tiene que ir a partir el culo a otro país y dejar su familia, pareja y vida porque este país tiene tasas de empleo de países de África, ¡que estamos en el Primer Mundo, coño! Que esto no es tolerable. Sobre todo, lo que no es tolerable es vuestro latrocinio, vuestra desvergüenza, vuestra sinvergonzonería, de haberos creído intocables y haber llenado vuestros bolsillos con pelotazos urbanísticos varios y mordidas a empresas.

Y hoy, os rasgáis las vestiduras y buscáis explicación a que venga un profesor universitario oportunista con un discurso comunista pasado por lejía a decirle a la gente lo que quiere oír. ¡Porque dice lo que quieren oír! Y a pesar de esa demagogia rampante, de esos mensajes fáciles diseñados para que cualquiera en la situación que se encuentra ahora mismo ese país lo escuche y automáticamente, se identifique con él. ¡Y os extrañáis de que surja una opción política así cuando habéis condenado a la pobreza a un país como éste! ¿Pero cómo podéis tener tanta cara? ¿Cuándo miráis a vuestros hijos y a vuestras mujeres no os dan ganas de llorar? ¿O habéis engendrado hijos de puta sin corazón y os habéis casado con mujeres u hombres florero? Vuestra connivencia con la empresa privada cuando lo habéis deseado y cuando os ha interesado, ¡y luego le echáis la culpa de la situación al libre mercado! ¡Qué libre mercado si solo conocéis el mercado de vuestros amiguetes! El sueño de la gente de mi edad es ser funcionario o marcharse fuera de este país. Le habéis jodido los sueños a gente muy inteligente, creedme. Habéis perpetrado un suicidio demográfico.

La única generación que podía ayudar a salir de esto, con su trabajo, su nueva forma de pensar y de entender el mundo, condenada a buscarse la vida fregando platos, sirviendo cafés, haciendo perritos calientes, o haciendo trabajos que podría hacer una máquina probablemente mucho mejor. Esto no puede acabar bien. Algo gordo tiene que pasar en este planeta. Algo muy grande, tremendo, un shock anafiláctico, un revulsivo catárquico. En Cataluña, lo han encontrado, la independencia. Será injusta, justa, yo qué sé, pero les ha devuelto la ilusión. Otros, se han entregado a Pablo Iglesias y su Podemos. ¡Pero cómo no iba a ocurrir esto! ¡Si no hay futuro, ni ilusión, ni ganas de hacer nada, ni de trabajar, ni podemos vivir de las rentas, ni población para sostener el estado del bienestar, ni gente joven, este país está condenado a convertirse en un hogar del jubilado de 500.000 kilómetros cuadrados! Tengo un buen amigo en Alemania trabajando, con 24 años, cobrando 800€ como técnico tras haber hecho un módulo de grado medio. ¡Cobra más que yo que tengo estudios universitarios! ¿Qué valen mis estudios universitarios? ¡No valen nada! ¡No son nada! Todos titulados universitarios y a la hora de la verdad, no sabemos hacer nada, más que molestar, pedir paguita a nuestros padres, tocar las narices y encima, demandar derechos. ¡Cuando hay gente que en un país desarrollado no puede dar de comer a sus hijos, ni siquiera arroz o pasta! ¿Qué habéis hecho, cabrones? Después de haber salido exitosamente de una guerra civil, una dictadura y una transición, hoy volvemos a las andadas.

Y vuelven los oportunistas, a los que vosotros habéis dado alas. ¡Y amargamente lamentáis la aparición de estos movimientos ciudadanos cuando sois los únicos responsables tras haber tratado de idiotas a quienes os votaron. Tras haber contribuido al latrocinio, tras haber engañado. Pero, ¿de verdad que no hay uno solo bueno? Desde el alcalde de mi ciudad hasta Pujol, ¿sois todos así o qué demonios pasa? ¿Pero no se os cae la carita de vergüenza, ni un poquito, nada de nada? Parece que no. Luego, vemos a sus hijos en las redes sociales, presumir del patrimonio adquirido de forma totalmente ilegal, e incluso fardar a algunos de que ¡ya no es delito! Todos los políticos son iguales, la culpa no es de los políticos. Cuántos miles de concejales en España que tienen un Seat Ibiza y cobran 1.200€ o no cobran nada. Pero como siempre, cuatro gilipollas sin escrúpulos llegan al poder. Cuatro gilipollas cuyo único afán no es el del servicio a su país, cosa que sinceramente, se la trae bastante al pairo, sino el servicio a su bolsillo, y cuya única bandera es la servilleta del Txistu o del Asgaya, o del Zalacaín. Llenar el buche, celebrar fiestas con alcohol caro y cerrar pelotazos en los que se quedan un 3% de comisión. Y todavía se rasgan las vestiduras con los resultados electorales y de intención de voto del comunista blanqueado Pablo Iglesias. ¡Pero si es vuestro engendro!

Guillermo Gómez de Salazar | @rickwwayne

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