¿Dónde está Pablo?

Todo está en Los Simpsons” reza una de las máximas del acervo popular. Todo. Por ejemplo, me acuerdo mucho de un capítulo desde que Pablo Iglesias presentó Podemos unos meses antes de las Europeas. Sin embargo, fueron los resultados en las Europeas –cinco escaños y un millón y medio de votos- los que dejaron elevaron el caudal del torrente pablemos.

Numerosos políticos han paseado por los platós de televisiones sin que ello supusiera un agravio. Un caso similar al de Pablo Iglesias esAlbert Rivera de Ciutadans, que sin ser una fuerza con mucho respaldo electoral –89.840 en 2006, 106.154 en 2010 y 275.007 en 2012-, solo se presentaba en Catalunya, también se paseó por los platós estatales sin apenas revuelo. Y los partidos mayoritarios también han contado con multitud de invitados, a veces ni siquiera puestos de dirección: Borja Sémper –diputado vasco del PP– es un habitual de las televisiones y Antonio Miguel Carmona –concejal madrileño del PSOE– también. Sin embargo, la naturalidad con estos habituales dejó paso a un ambiente viciado.

Jairo Vargas (Público)

Viciar: aficionarse a algo con exceso. Básicamente ha sido eso. No había más tema de conversación en las tertulias, todo redundaba en Podemos, y como no había más cara que Pablo pronto obtuvo el sobrenombre de Pablemos. Pablemos arriba, Pablemos abajo, Pablemos mira cosas; Pablemos está en contra de la libertad y come niños, Pablemos es el líder que nos hacía falta, Pablemos separa a la izquierda, Pablemos es un útil del sistema para quitar votos al PSOE, Pablemos es un útil para frenar a IU, Pablemos son unos populistas bolivarianos etarras lesbianos musulmanes y probablemente aficionados al pillaje… A priori, le servía de campaña electoral porque una plataforma que nace al calor de ciudadanos en plazas y con Izquierda Anticapitalista alrededor no tiene pinta de tener mucho dinero, pero teniendo en cuenta lo que solían decir de él gente como Marhuenda, Inda o Esperanza Aguirre el debate viraba en discusiones interminables que no acababan en conclusión alguna.

La sensación de que mirara donde mirara estaba él presente o aludido, lo cual choca con lo que he leído de él, me recuerda a cuando Homer consiguió un trabajo para dar voz al nuevo personaje de Rasca y Pica: Poochie. En un momento dado, Homer recomienda que cuando Poochie no esté en pantalla los otros personajes deberán preguntar “¿dónde está Poochie? ¿Dónde está Poochie?”. Podemos, en general, y Pablo Iglesias, en particular, están en la fase Poochie. Poochie fue una moda que no pasó de dos capítulos, viendo el respaldo del 25M y los números de participantes no parece que se vaya a quedar en un ciclo electoral, aguardamos que en algún momento no muy lejano la fase Poochie acabe.

Charly Sogorb | @CharlySogorb

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