El bíblico cuento de nunca acabar

Vuelven los hebreos y musulmanes a pegarse por lo mismo de siempre. Decía Golda Meir que “el día que los musulmanes amen tanto a sus hijos como odian a los judíos se acabará el problema”. Realmente hay que preguntarse qué pasa en esa región. La historia del 47 ya la conocemos todos, la razón por la que se les cede un territorio sin estado a los judíos para que lo administren, es sobradamente conocida. También sabemos que fue parte de un proceso de casi un siglo de compra y venta de terrenos. No me voy a perder en los detalles históricos porque es lo de menos.

A pesar de que prefiero un estado como el de Israel como contrapeso occidental en la zona, no puedo apoyar sin contrapartidas a Israel. Siendo Hamas un grupo terrorista asesino sin parangón, podríamos decir que el Estado de Israel fue un constructo para satisfacer las enormes presiones por parte de EEUU después del Holocausto. Lo que pasa es que no se hicieron dos estados. Y evidentemente, los dos estados parecen querer aniquilarse entre sí. La pugna la está ganando Israel, que como la mayor embajada de EEUU, ha terminado por dominar una zona que otrora fue musulmana.

No se habla mucho de los colonos israelíes, pero es la técnica que están empleando los judíos para acabar con el problema. Si instalas ciudadanos israelíes en zonas que no te corresponden, llegará un momento que se multipliquen como los panes y los peces, y estén en mayor número que los musulmanes. Una estrategia muy inteligente, pero malvada. Los israelíes están consiguiendo obtener la totalidad del territorio a través de dicho mecanismo.

Foto: domingpnuñez.blogspot.com
Foto: domingpnuñez.blogspot.com

Evidentemente, prefiero un Estado moderno, como es el de Israel, que ha demostrado su resiliencia, su resistencia y su pragmatismo, convirtiéndose en el más avanzado de la zona, el que posee el mejor ejército, y una población que potencialmente en su totalidad ha recibido entrenamiento militar. Tres años de servicio militar. Por el contrario, tenemos el ejemplo de Palestina, que no ha sido capaz de organizarse a pesar de contar con aliados por todas partes.

El mérito de Israel se encuentra en haber conseguido organizar, en un terreno absolutamente hostil, un estado moderno y civilizado –no sin ayuda, obviamente, de EEUU y de Europa-. Pero las sombras de Israel convienen también ser recordadas. En todo conflicto hay siempre dos bandos. Y los dos bandos siempre tienen su parte de razón, pero no la poseen en la totalidad. Apoyar a uno o a otro deja entrever nuestros ideales, o nuestros particulares motivos.

Israel trata de terminar con una parte de su población integrándola en su estado. Los palestinos tratan de resistir y evidentemente, al ser incapaces de organizarse para ello, han acabado condenados a residir en campos de refugiados tras el imparable avance judío. El motivo, aunque pueda parecer religioso –la Tierra Prometida – es bastante más complejo.  La pregunta que deberíamos de hacernos es si Palestina no hubiese formado parte de Jordania o se hubiese construido un país artificial que hubiese terminado como el rosario de la aurora.

Imagínate que llevas viviendo en tu casa toda la vida y de repente viene un notas con muchos tanques a decirte que es el nuevo dueño de tu casa porque Dios le prometió que esa sería su casa. No contento con ello, te solicita amablemente que vivas en el portal, porque te ha metido a unos cuantos colegas suyos de ocupas. Evidentemente, a nadie le hace gracia que le echen de su casa. Por ello me resulta tan difícil apoyar a Israel. Porque creo que han incumplido la primera norma que se les dio tras su sistemático exterminio por parte de los nazis: la creación de dos estados. Y aunque fueron atacados por todos y cada uno de los países árabes solo por el odio, reprimidos y torturados desde que fueron expulsados hace 2000 años de la zona, no justifica lo que ha ocurrido.

Progresivamente, Israel irá llenando de colonos más zonas y llegará un momento en el que el conflicto se terminará porque cada vez habrá menos musulmanes en la zona. Ese día llegará la paz. Pero no obstante, los palestinos han pecado de desorganización tras haber sido incapaces de articular un estado que pudiese hacer frente a Israel, contando además con el apoyo de países potentes como Arabia Saudí o incluso Irán.

La respuesta de los palestinos fue una lucha armada impotente. Una lucha armada que fue incapaz de defender sus intereses. Ahora mismo, Hamas gobierna en Gaza y lo único que han conseguido es convertir la Franja en un vertedero. Dos millones de habitantes en un territorio minúsculo.  Israel se ha convertido en uno de los países más desarrollados del mundo, en un territorio igualmente pequeño. Grandes avances tecnológicos en regadío, tecnología informática, los kibutz, los israelíes son un pueblo organizado e inteligente. No se puede decir lo mismo de los palestinos, que todo lo que han conseguido luchando contra un Goliat con Google Glass ha sido clavarle una astilla en el dedo gordo.

¿Qué Israel merece tener un estado allí y la totalidad del territorio? Han hecho méritos para ello. ¿Que esto implica la desaparición del pueblo palestino? No. A pesar de que el islam allí profesado es un islam radical, dudo que la totalidad de la población apoye a Hamas. Palestina no puede hacer nada contra Israel porque son más listos, más inteligentes y más fuertes.

¿Resignarse a morir? La historia es un proceso dinámico. Esta clase de situaciones suceden cuando se trata de mantener la estabilidad de forma artificial. Al final, la tela termina por desgarrarse.

Guillermo Gómez de Salazar | @rickwwayne

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s