El secreto de Pablo Iglesias

Hace unos días, leí un artículo de George Orwell en el que dibujaba un perfil del dirigente socialista británico Richard Acland. En este artículo, el brillante escritor y periodista británico, fallecido hace 64 años, describía al tal Acland como una especie de marxista moderado. O más que moderado, podría decirse renovado, muy lejos de la ortodoxia de aquellos años 40.

Mientras leía el artículo, no podía evitar imaginarme el aspecto físico que habría tenido Acland cuando vivía, y sólo me venía una cara a la mente con la que poder identificarle perfectamente según lo que Orwell contaba de él: Pablo Iglesias.

Puede sonar absurdo, pero copio literalmente un párrafo del artículo para que me entendáis: “los resultados de las elecciones parciales indican que [los partidos de izquierda] tienen razones para temer a este joven rival. Mucho depende de la retórica, como bien sabe Acland. Al Common Wealth [el partido de Acland] no le gusta considerarse “socialista”, evita la jerga marxista e intenta, con relativo éxito, hablar el idioma del pueblo.” Supongo que ahora me comprendéis mejor.

La mayoría de los españoles ha conocido a Pablo Iglesias a raíz de su arrasador éxito electoral en las elecciones europeas del 25 de mayo, pero yo tengo la suerte –o la desgracia– de conocerle desde hace bastante más tiempo, desde que comenzó a participar en las tertulias de Intereconomía y desde que descubrí los programas que presenta, Fort Apache y La Tuerka, de los que, he de reconocer, soy un asiduo seguidor. Desde que le conozco, no recuerdo una sola vez en la que haya dicho: “yo soy de izquierdas”. Y si lo ha hecho, ha sido en muy pocas ocasiones. De esta manera, con un discurso en apariencia transversal y joseantoniano, se ha logrado ganar la simpatía de personas de izquierdas y de derechas, porque, según ellos, “dice verdades”, independientemente de su signo político.

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Pablo Iglesias sabe que un partido de izquierda radical (digo radical para diferenciar el socialismo de la socialdemocracia, que sería izquierda moderada, pero no uso ese adjetivo con retintín) que se autodenomina “de izquierdas”, como Izquierda Unida, nunca lograría gobernar. Y esto es porque los partidos que se encuentran más a la izquierda y, que además, lo reconocen, como la formación de Cayo Lara, normalmente no pueden más que aspirar al voto proletario y de la clase media-baja, que constituyen el sector de la población que más simpatiza con la izquierda obrera, pero sería muy difícil que una amplia mayoría de la población les votara. Pablo Iglesias, asesorado por gente tan brillante como él (me refiero a personas como Juan Carlos Monedero o Íñigo Errejón y no estoy siendo en absoluto sarcástico), conoce este hecho a la perfección, y ha sabido convertirlo en uno de los pilares que sustentan su inmejorable estrategia de marketing.

Iglesias y su partido han logrado darse cuenta de que el viejo concepto marxista de “dictadura del proletariado” está completamente desfasado, y que la única manera de hacerse con el poder (porque, como él mismo dice, Podemos es un partido de gobierno) es ganarse la simpatía de las clases medias. De ahí ese uso de la neolengua por parte de Iglesias y compañía con el fin de ganarse a los votantes y satisfacer los objetivos políticos del partido.

A este uso de un lenguaje manipulador y, en esencia, vacío, se le suma otro de los factores que hicieron que Acland ganara adeptos entre la población, como bien cuenta Orwell en el ensayo del que he comenzado hablando. Este factor es el de las promesas utópicas. Mientras Acland, como explica Orwell, prometía nacionalizar las grandes industrias, también prometía que los empresarios de estas industrias serían indemnizados. Mientras prometía acabar con la explotación de las colonias británicas, prometía que el nivel de vida de los ingleses no bajaría. Mientras prometía ser antiimperialista y antimilitarista, prometía “ayudar a cualquiera cuyos objetivos sean razonablemente similares”.

Son promesas imposibles de cumplir, pero el votante medio no suele darse cuenta. Este factor, en el caso de Podemos, se puede apreciar cuando hablan de que la crisis “la paguen los ricos”, por ejemplo. Es decir, dando por hecho que si a los ricos se les pone un IRPF del 75%, todos lo pagarán y ninguno se irá del país, haciendo un Depardieu. También cuando prometen unas pensiones dignas, adelantar la edad de jubilación a los 60 años o una renta básica universal, que todo el mundo cobraría por el mero hecho de ser ciudadano, podemos apreciar ese matiz utópico según unos, y distópico según muchos otros.

En resumen: el fenómeno Podemos no es nuevo, ya ha ocurrido anteriormente, solo que en otros países. Intentar ganarse a la gente mediante un lenguaje transversal y que aparentemente no esconde una ideología detrás no es algo que hayan inventado Rosa Díez ni Pablo Iglesias. Ya lo hicieron Acland y José Antonio Primo de Rivera, entre otros muchos, el siglo pasado. La diferencia básica entre los votantes de la Inglaterra de los años 40 en la que vivía Acland y los votantes de la España del siglo XXI, es el nivel cultural y educativo de los mismos. Mientras que el electorado potencial de Acland era en general de clase baja y profundamente inculto, el de Podemos es de clase media y con estudios universitarios. Era comprensible que la gente votara al partido de Acland si le aseguraban una jubilación a los 60 años, un salario mínimo de 1.000 euros, o una renta básica universal. Lo que no es comprensible es que, en pleno siglo XXI, alguien se crea el cuento.

Alain Acevedo | @alain_acevedo

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9 Comments

  1. Quizás (y digo “quizás”) tengas razón. Pero la verdad es que suena mejor que PP y PSOE. Si, simplemente, logran quitar un alto porcentaje de corrupción (aunque luego gobiernen igual de mal que PP y PSOE) algo ya hemos ganado.

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  2. Vino a visitar Bolivia y justo escuche el dia de ayer su preaentacion en el Banco Central en la ciudad de La Paz. Me parece una retorica interesante y propuestas claras con muy buenas intenciones para su pais España esperemos no se quede ahí y tenga el respaldo de su gente por ser joven y no maleado como los politicos Europeos manejados por USA.

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  3. Vino a visitar Bolivia y justo escuche el dia de ayer su preaentacion en el Banco Central en la ciudad de La Paz. Me parece una retorica interesante y propuestas claras con muy buenas intenciones para su pais España esperemos no se quede ahí y tenga el respaldo de su gente por ser joven y no maleado como los politicos Europeos manejados por USA.

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  4. "Universitario": Ya hemos leído sus insultos. Seguimos a la espera de sus argumentos, si tiene alguno. ¿O es que hemos de entender su frase como una autocrítica?

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