¿Hacia una Europa "supranacional" o el retorno a la Edad Media?

«Europa no se hará de golpe ni en una construcción de conjunto: se hará mediante realizaciones concretas, creando primero una solidaridad de hecho» afirmaba el ministro de Asuntos Exteriores francés Robert Schuman en la declaración del 9 de mayo de 1950, considerada como la partida de nacimiento de la Unión Europea.

La actual sociedad mundial –en la cual Europa aspira a ser un actor principal–, se  caracteriza principalmente por ser un sistema internacional en profunda mutación,  cargado a su vez de incertidumbre, en medio de contradicciones, singularidades y  también limitaciones. Una realidad que refleja una conditio humana reflexiva en la que  ya no es aplicable la idea, fundada ontológicamente, de «mundos separados», la  distinción entre «nosotros» y «los demás».

A pesar de esta realidad palpable, las elecciones del pasado mes de mayo nos dejan un escenario político europeo un tanto contradictorio en lo referido a la consecución de un proceso de integración sui generisdesde el punto de vista histórico, y en permanente cambio. Europa necesita cambiar, reinventarse hacia otra Europa, combinación de más Europa en algunos sentidos, menos en otros y, sobre todo, mejor Europa.

Es probable que el avance del proyecto se vea frenado por los resultados de partidos no sólo contrarios a que la UE avance, sino partidarios de que retroceda, de que vuelvan las fronteras, al menos para los ciudadanos; en definitiva, de que Europa se cierre y lleve a cabo un repliegue nacional. Y no se trata de casos aislados: Francia, Reino Unido y Dinamarca a la cabeza, además de los Países Bajos (aunque el partido de Geert Wilders haya retrocedido) y muchos otros, como Alemania, están entre los más claros ejemplos.

Eur-utopía. Giorgio Ghezzi.pg

La actual situación de Europa pone en cuestión, en primer lugar, la relevancia de ese proyecto, señalando su supuesta rigidez y disfuncionalidad para hacer frente a las urgencias de la crisis y buscar acomodo en el sistema global. En segundo lugar, aunque el proyecto europeo siga siendo relevante, se pone en duda su viabilidad. Son voces diversas las que afirman que ante la crisis económica y otras amenazas que se relacionan con «Europa» –las migraciones descontroladas o la burocracia bruselense– sería mejor «ir solos».

Las reacciones nacionalistas y populistas a la crisis explican en parte que el «euroescepticismo» esté ganado espacios al europeísmo, extendiéndose desde los extremos hacia el centro del espectro político de la UE. Pero más allá del discurso y el debate político superficial, hay que reconocer que la UE experimenta una crisis profunda que afecta a su racionalidad, legitimidad, relevancia y viabilidad.

En concreto, una de las dimensiones de esta «crisis existencial» alude a la UE como experiencia federal y en un sentido más amplio, como modelo político singular de gobernanza democrática «postnacional» o experimento inédito de «gobernanza multinivel». A pesar de que las instituciones de la UE toman decisiones vinculantes a escala supranacional en sus procedimientos legislativos y ejecutivos, en los procedimientos presupuestarios, en los procedimientos de nombramiento y en procedimientos cuasi-constitucionales (como por ejemplo las disposiciones para la elección de los miembros del Parlamento Europeo por sufragio universal directo), la interpretación a día de hoy es clara.

Los hechos hasta el momento indican que las mayoría de los temas que vertebraran la actividad de la instituciones de la Unión en el próximo lustro –entre ellos el rediseño de la moneda común– serán aprobados mediante acuerdos intergubernamentales –como así ha sido el Pacto Fiscal o el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)– y no mediante el método comunitario. El cambio tectónico que se ha producido en la más singular de las instituciones, la Comisión, al aumentar la politización de la misma y dotarla de doble legitimación, por parte de los ciudadanos y lo propios EEMM, no evita que la Política la siga decidiendo El Consejo Europeo de Jefes de Estado y de Gobierno.

En su reunión del pasado mes de Junio estableció las orientaciones estratégicas de la programación legislativa y operativa para los próximos años en el espacio de libertad, seguridad y justicia. De hecho, es el Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno, quién ha determinado los ejes de actuación y funcionamiento de la Unión. Cinco prioridades que guiarán el trabajo de la Unión Europea durante los próximos cinco años: creación y asentamiento de economías más fuertes, con más puestos de trabajo; sociedades habilitadas para capacitar y proteger a sus ciudadanos; un futuro energético y climático seguro para el conjunto de la Unión; una zona de confianza para las libertades fundamentales; y una acción conjunta eficaz en el mundo –en relación a su intención de constituirse como un global player–.

Es importante mencionar que el propio Consejo Europeo deja abierta –ante las inquietudes del Reino Unido al futuro desarrollo de la UE– la posibilidad de establecer distintas vías de integración para los EEMM, al permitir a los que deseen ahondar en la integración avanzar en ésta, al tiempo que respeta el deseo de los que no quieren seguir profundizando más. Es decir, la realidad política de un proceso de integración, el Europeo, a «dos velocidades», en lugar de aspirar a un bien común europeo y superar las divisiones entre Norte y Sur, prestamistas y deudores, centro y periferia, etc.

Cabe destacar que las realizaciones políticas del europeísmo desde la Segunda Guerra Mundial siguen dos trayectorias que delimitan la oposición entre las distintas visiones de Europa –«soberanistas» o «intergubernamentalistas» por un lado y «federalistas» o «supranacionalistas» por el otro–: lo que se viene a denominar la Europa «laxa», basada en la cooperación clásica entre Estados soberanos, y la Europa «densa», la «supranacional», construida en torno a instituciones comunes, que limitan en mayor o menor grado las soberanías nacionales.

La apuesta gira en torno a qué camino seguir y qué liderazgo es necesario en el contexto actual para recobrar la esperanza desde el más absoluto realismo, por un proyecto de integración, a mi modo de entender sin retorno posible. Porqué menos Europa, no es tan fácil. Y de llevarse a cabo esta (re)nacionalización, acentuaría la irrelevancia imparable de la Unión en la escena internacional y en su voluntad de ser un actor global, y como rulemakerdestacado, participar activamente en la conformación de los principios, reglas e instituciones que conforman el sistema internacional a partir de unos intereses, identidad y valores de carácter «europeo».

En relación a la dimensión exterior o global por parte de la UE, el multilateralismo se considera, más que una opción, un imperativo del que depende su propia identidad y reconocimiento como actor internacional en un mundo constituido por estados soberanos. Su propia experiencia de integración regional es vista como una contribución a un orden multilateral –un building block– que ha de resolver necesidades crecientes de gobernanza del sistema internacional y de provisión de bienes públicos globales, entre ellos y de manera especial, la paz y la seguridad internacionales.

Y así, Europa, o mejor dicho, la expresión institucionalizada de ésta, se encuentra ante un dilema que habrá de resolver: o logra constituir una estructura supraestatal con fuerza suficiente para hacer política en el nuevo mundo globalizado, o retorna a esa especie de Edad Media en la que el Estado-nación es el protagonista hegemónico, incapaz hoy de solucionar los problemas y riesgos persistentes en sus sociedades. Europa, a la postre, es hoy parte del problema, pero podría ser de nuevo la respuesta. Afirmar ese renovado proyecto europeísta, además de evitar los nada desdeñables costes económicos de su quiebra, supone también reafirmar una de las más relevantes agendas políticas de progreso y desarrollo del siglo XXI.

Jorge José Hernández Moreno | @JorgeJ_Her

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s