La tortura del universitario

Quería compartir con vosotros mis inquietudes acerca de la vida universitaria. Seguramente muchos de los que me estáis leyendo en estos momentos también os sentiréis identificados.

Siempre que se acerca la época de exámenes, aparecen los primeros síntomas: cuando menos te lo esperas ese familiar, amig@, novi@, cuñado pelma o tu vecino insoportable del séptimo, que te somete a un interrogatorio peor que los de la Stasi sobre qué estás haciendo con tu vida. Y sonríes rezando para que el ascensor llegue pronto a tu planta y huir de ese plasta que tienes por vecino. ¿Realmente lo hacen a propósito o es involuntario? Es un enigma sin resolver. Ya sabéis a lo que me refiero: La época de exámenes.

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Es bastante molesto para los universitarios, y sobre todo para aquellos que se encuentran a un paso de acabar la carrera, ser siempre abordados por esa cuestión. Si ya de por si, a veces puede resultar el tema bastante monotemático entre compañeros de clase (cuando estamos en la facultad, en la cafetería, en la biblioteca, en la fotocopiadora, en el gimnasio, en el WC…), imaginaos lo desagradable que puede llegar a ser cuando todo quisqui te pregunta sometiéndote a un tercer grado por:

  1. El número de asignaturas que cursas este año.
  2. Por los exámenes y/o parciales que tienes cada semestre.
  3. Por las asignaturas que arrastras de años anteriores.
  4. Por las asignaturas a las que no te has presentado (Ver punto 1, 2, pasar al 7).
  5. Por los créditos que faltan para acabar la carrera, por la fecha del próximo examen y luego:  ¿y después de ese; cuantos te quedan? (hij@ de puta, si a la segunda pregunta de tu estúpido interrogatorio te contesté X, es obvio que me queda ese número de exámenes, menos el que hoy he hecho, ¿sabes restar o te perdiste ese capítulo de Barrio Sésamo?),
  6. por el resultado de los exámenes que llevas hechos.
  7. Por las asignaturas que tienes en septiembre (mirar el punto anterior).
  8. bueno; ¿entonces acabas ya la carrera o te has dejado asignaturas para el año que viene? Entonces entras en un bucle tras otro de preguntas absurdas con las que acabas de los nervios.
  9. Pero lo peor no se queda ahí, no… en ese momento es cuando llega la pregunta que todo universitario teme cuando llegue el día de cerrar el expediente académico: ¿Y cuando termines, qué vas a hacer con tu vida?- Pues, me encanta que me hagan esa pregunta, cuando termine te lo diré. Mientras tanto, ten un poco de compasión y deja de avasallar con preguntas.-

¿De verdad es tan difícil comprender que se está estresando a unas personas que están intentando acabar sus exámenes sin agobios, y de la mejor forma posible con esas preguntas? Y luego está la típica mosca cojonera que por el Facebook o Twitter te hace preguntas del estilo que he enumerado, pero sutilmente. De buen rollito, porque es compañero de la facultad, pero te pregunta cada cuatro horas cómo llevas el próximo examen del viernes (esto que escribo aquí es un hecho real). No quieres contestar, pero a veces lo haces por cortesía. Porque recuerdas que estás bajo un interrogatorio de uno de los agentes encubiertos de la Stasi más experimentados, aunque te den ganas de mandarle a la mierda contestando: ¿Quieres que te cuente exactamente el nº de páginas que llevo estudiadas y las que me quedan para que te quedes tranquilo? ¿No tienes nada mejor que hacer que estar preguntándome bobadas en vez de por ejemplo; estudiarte tus exámenes? Pero no lo haces y acabas contestando de la mejor forma posible, para no parecer una psicópata antisocial. O por lo menos disimularlo y parecer normal, pues esos son los síntomas que desencadena la época de exámenes. Otra opción sería contestar: Información clasificada.

Si  algunos os sentís identificados con estas palabras que aquí la menda os ha transmitido en un arrebato de histeria pre-exámenes, sabed que no estáis solos. Que no sois lo súnicos que aguantáis esa tortura. En realidad somos muchos los incomprendidos que nos convertimos en ascetas durante estas fechas. Que no nos lo tengan en cuenta. Sólo necesitamos un poco de compasión y paciencia. Cuando acabemos de exámenes o la carrera lo pregonaremos si hace falta por la radio y lo publicaremos en los periódicos de tirada nacional y provincial.

Mientras tanto, dejadnos en paz, iros al bar de la esquina a ver el Mundial a animar a España y poner verde a Del Bosque o a Torres. Yo qué sé. Leed a Paulo Coelho si os ponéis transcendentales.

Ana Alba Segura | @misschejov

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