Referendum

Cuando me enteré de la abdicación del Rey Juan Carlos lo primero que pensé fue que sería un error no convocar un referéndum para que los ciudadanos pudiéramos elegir cuál queremos que sea la forma de Estado de nuestro país. Me tiré todo el día defendiendo esa posición bajo el argumento de que la mayoría de los que vivimos actualmente en España no hemos votado la Constitución de 1978 ni, por tanto, la monarquía parlamentaria como forma de Estado.

Esa misma noche, puse la radio y estaba el siempre brillante Ignacio Camacho en Onda Cero, acompañado por David Gistau, Javier Caraballo y Carlos Alsina. Tras escuchar esta impresionante tertulia, protagonizada por varios de los representantes de la crème de la crème del periodismo patrio, me acosté pensando que era idiota. Ignacio Camacho y Javier Caraballo se encargaron de desmontar mi insensato argumento, que tantas veces he oído pronunciar desde aquel día, de una manera muy simple: ¿quién ha votado en Francia la Constitución de 1958? ¿quién ha votado en Estados Unidos la Constitución de 1787?

Spain is different, not indifferent
(Foto: flickr.com)

El argumento de “es que yo no he votado la Constitución”  acaba resultando absurdo e irracional. En España han habido 4 referendos desde el año 1975: el de la Ley para la Reforma Política, el de la Constitución, el de la OTAN y el de la Constitución Europea. ¿Sabéis en cuántos de esos referendos he votado yo? En ninguno, y no por eso voy exigiendo su repetición. Sería absurdo que yo planteara que la existencia de partidos políticos es algo ilegítimo porque yo no he votado en el referéndum sobre la Ley para la Reforma Política. Y, obviamente, algo como la existencia de los partidos políticos es mucho más relevante que sobre quién recaiga la jefatura del Estado.

Así es como me di cuenta de lo irracional que es el argumento de “yo no lo he votado”. Los americanos llevan con la misma constitución más de 200 años y los franceses con la suya más de 50, sin embargo, no puedo imaginarme a un número importante de estadounidenses ni a un número importante de franceses diciendo que sus constituciones son ilegítimas porque no las han votado. Siguiendo ese razonamiento – y simplificándolo mucho -, cada día van a surgir nuevas personas diciendo que no han votado algo porque no tenían la mayoría de edad en el momento de la votación, y por tanto tendrían toda la legitimidad del mundo para reclamar la celebración de un nuevo referéndum.

Este es el argumento más repetido por los partidarios de la celebración de un referéndum junto al de “es que la Constitución era un pack y la Monarquía venía incluida en ese pack”. Para mostrarme en desacuerdo con este argumento ni siquiera necesito nombrar a Ignacio Camacho, porque es bastante más ilógico que el anterior.

Todas las constituciones son un pack. La Constitución Española de 1978 se compone de un preámbulo, once títulos (un Título Preliminar y diez numerados), cuatro disposiciones adicionales, nueve transitorias, una derogatoria y una final. Para entendernos: es larga. ¿Cuál es la forma de votar una constitución si no es en un pack? ¿Se deberían haber votado los 169 artículos de la de 1978 uno por uno?

Además, hay algunos artículos que son tan relevantes como el artículo 1.3 (que es el que dice que la forma política del Estado es la monarquía parlamentaria), como por ejemplo el que habla de las autonomías. ¿No es más importante la existencia de las autonomías que si el jefe de Estado es elegido cada cuatro años o no? Por esa regla de tres, deberíamos votar por separado o cada X años los artículos que tengan la más mínima relevancia en el funcionamiento de la vida política nacional.

democracia nacional
(Foto: flickr.com)

Con todo esto no quiero decir que nunca se vaya a poder celebrar un referéndum sobre nada, sino que la política española no puede conducirse a ritmo de manifestaciones, como dice Javier Caraballo, es decir: no se puede plantear algo tan importante como un cambio en el modelo de Estado de un país cada vez que un determinado número de personas sale a la calle a reclamarlo. Por suerte, vivimos desde el año 1978 en un régimen que funciona mediante la llamada democracia representativa y existe un Parlamento, aquí llamado Congreso, que puede plantear reformas en la Constitución de una manera totalmente legítima. El problema que muchos no quieren ver es que para plantear estas reformas es necesaria una mayoría de la que los que quieren plantear esta reforma en concreto no disponen, así que la única manera de conseguir que se convoque un referéndum es que la mayor parte de la Cámara Baja esté de acuerdo en reformar la Constitución para hacer posible esta consulta. Y, de momento, esa mayoría no existe.

Alain Acevedo | @alain_acevedo

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