El Mundial de las mujeres

Chicas preparaos, una vez más, después de cuatro años de relativa paz empieza el Mundial. Digo relativa porque entre medio hemos tenido una Eurocopa, Copas del Rey y de Europa, Ligas –no solo la española, también la odiosa Premier, la Bundesliga y hasta la femenina de Malabo si os descuidáis– amistosos, ascensos, descensos, Juegos Olímpicos y un largo etcétera. Sin embargo este mes que se nos viene encima va a ser mucho peor. Imaginaos todo lo anterior pero concentrado en 30 días, ¿lloráis solo de pensarlo? Tranquilas no estáis solas; acercaos, id sacando el vino o, si sois de las que necesitan algo más fuerte, una botellita de whisky de malta y serviros una copa mientras escucháis esto atentamente.

Lo más destacado del mes del Mundial es que todo ser viviente masculino se vuelve absolutamente monotemático puesto que solamente sabe hablar de fútbol. Os preguntareis ¿pero si eso ya lo hacen normalmente no? No, normalmente llegan a casa después de haber visto el partido en el bar o en el piso de otro con toda la cuadrilla y o bien están eufóricos –o apagados–, lo comentan en las comidas siguientes durante un par de días. Luego, nos dan una tregua en la que admiten otros temas como la cena del sábado, su presentación de la semana siguiente o el nuevo single de uno de esos grupos de nombre impronunciable que descubrieron en el Primavera Sound. Hasta aquí estupendo. Puede que durante el día incluso nos manden uno de esos WhatsApps cuquis que tanto nos gustan y, el viernes, incluso recuerden nuestros cumpleaños y se curren algo.

Jugadores de la selección de Argelia celebrando un gol en la fase de clasificación. (Foto: goal.com)
Jugadores de la selección de Argelia celebrando un gol en la fase de clasificación. (Foto: goal.com)

Pues bien, en el mes del Mundial olvidaos de todo eso, chicas: si tu cumpleaños, aniversario, el nacimiento de vuestro primer hijo o la boda de tu hermana tienen la desgracia de ser entre el 12 de junio y el 13 de julio ya podéis ir haciéndoos a la idea de vivir esos momentos vosotras solitas. Esto no es lo peor, lo peor es que encima se disculparán y nos dirán que «cariño, es que es el Mundial». Os vais a cansar de oír esa frase por activa, pasiva, media y perifrástica así que os aconsejo que respiréis hondo y contéis hasta un millón antes de soltar a la fiera que lleváis dentro.

No obstante en el mes del Mundial también se aprenden cosas y algunas de ellas duran toda la vida. Yo, por ejemplo, soy de la generación que entendió qué era el fuera de juego en el del 2002 ante Corea. Aquel partido dónde también vi qué era exactamente que te robaran la cartera y donde escuché todo tipo de expresiones que, si bien mi padre repitió incontables veces, luego se me tenían prohibidas en casa; pero en época de Mundial no. Durante el mes del Mundial cuando está la televisión puesta (cosa que ocurre más o menos 24/7) puedes soltar todo tipo de improperios y poner a parir a quién te plazca, insultar al árbitro y a cualquier jugador del equipo contrario (da igual que no tengas ni la más remota idea de qué países se enfrentan). ¡Ah! Dato muy importante: si ves que los hombres ponen a caldo a ese jugador que durante el año tanto les gusta, tranquila, no se han vuelto bipolares, es que una vez más: es época de Mundial. Ya no hay Messis ni Cristianos que valgan, solo jugadores españoles, La Roja es ahora su religión, no alabaran a nadie más.

Dado que los hombres estarán insoportables, acaparando la tele y llenando la nevera de litronas de cerveza podríamos aprovechar para juntarnos todas y hacer esas cosas que ellos tanto odian: pijama parties, maratones de películas lacrimógenas de amor y lujo, comer helado hasta reventar –da igual que nuestro culo aumente una o dos tallas, hasta dentro de un mes no van a mirarnos o a dirigirnos la palabra excepto para saber si hemos comprado más cerveza o si podemos bajar al súper a por más nachos–, irnos de viaje, hacernos la manicura, la pedicura, un lifting, una operación de cirugía estética, adoptar un chihuahua… las posibilidades son infinitas. Bueno lo del chihuahua y las operaciones lo retiro, se trata de hacer cosas que no haríamos normalmente no de parecernos a la tonta de Paris Hilton.

Como podéis ver el tema es bastante grave, pero no todo son malas noticias: se dice que la noche en la que España ganó el Mundial en el 2010 fueron concebidos una salvajada de bebés que nacieron muy felizmente en abril del año siguiente, así que si os aburrís y pensáis que la Selección va a volver a hacerlo tan bien, podéis ir pintando las paredes del cuarto de los niños con pinturas acrílicas como nos contó Sara Carbonero en el que tal vez haya sido el post más comentado en lo que vamos de año.

Como último aviso: ya sé que para nosotras lo más emocionante del fútbol es cuando enfocan un primer plano de Xabi Alonso o comentar en voz alta lo increíblemente atractivo que le hacen (o le hacían, ya no lo sé) las pequitas a Fernando Torres; mas por alguna extraña razón que no alcanzo a comprender pero que todo apunta a que podrían ser los nervios y la tensión del momento, ellos lo odian, están insoportables, hablando en plata: es como si tuvieran una menstruación continua durante 30 días. Así que mejor dejarles solitos, que vean el partido juntos, que se peguen entre ellos y ya vendrán tiempos mejores para la convivencia entre hombres y mujeres. Y recordad: si sobrevivís a un Mundial, sobreviviréis a lo que sea.

Teresa Beitia | @amigorda

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