El machismo cotidiano

Esta semana he realizado un curso laboral porque voy a empezar a trabajar en una de las diez empresas más grandes de España. En cierto momento, durante el curso, una de mis compañeras llamó la atención sobre algo tan asumido que, en realidad, llama poco la atención. De todos los directivos y cargos de importancia que durante el proceso de selección y durante el curso conocimos los candidatos no había ninguna mujer. Y el formador nos lo confirmó, la empresa, tristemente para ellos, dijo, estaba lejos de la paridad. Y después del dato, llegó la causa y fue una causa totalmente aceptada por todos y cada uno de los asistentes. La única persona entre 18 a quien le chirrió el argumento fue a mí. Dicho argumento era consecuencia de que en base a los terribles horarios laborales de España, la maternidad es una hándicap para el crecimiento laboral. Esto es tan lamentable como cierto. Pero no se despotricó contra el Estado que no ayuda en nada a la conciliación, no.

Eso pasa, y cito textualmente lo que dijeron “porque para un hombre por mucho que quiera a sus hijos tiene un sentimiento diferente a su madre”. Y todos dijeron que sí. Y nadie cuestionó nada. Y entonces comprendí que me daba de bruces con el peor machismo posible, el machismo que va escondido, disfrazado, que se oculta y que está socialmente integrado y aceptado. El hecho socialmente aceptado de que hay roles inmutables. Que la mujer se tiene y se va a sacrificar más por sus hijos, va a poner a estos como prioridad sí o sí. Y que no hay ningún hombre que pueda o quiera hacer eso. Sería antinatural, supongo.

Lo natural es perpetuar la discriminación laboral hacia las mujeres, impedir cualquier tipo de progreso en cuanto a conciliación laboral y perpetuar roles de género que son totalmente discriminatorios, obviando que además de biología, también somos un animal social y cultural. Aclaro que en ningún momento estos comentarios se referían a recién nacidos que necesiten la leche materna que da su madre, cosa por cierto que da para otro artículo, sino de ir a recoger a niños de 6 años al cole, de acompañar a niñas de 9 a ballet o de volver a casa porque el mocoso de 4 años se ha puesto enfermo.

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No hay nada en la naturaleza femenina que haga que las mujeres aparquemos mejor el todoterreno en el colegio, sujetemos mejor la mochila del pequeño y hagamos mejores bocadillos de nocilla. Nada. Lo que hay es una sociedad machista, patriarcal y rancia que le inocula desde el principio a la madre que si está en una reunión y no va a buscar al peque al cole es una pésima madre y está incumpliendo sus obligaciones. La misma sociedad que comprende y entiende que el macho sí debe estar a la 21:00 en la oficina pegándose con el mundo moderno.

Y así se cuela el machismo silencioso, consensuado, aceptando que quien tiene que ocuparse de los chicos es el miembro de la pareja que tiene vagina, apostando siempre porque el éxito profesional se lo lleva el miembro de la pareja que tiene pene, y censurándote si eres mujer y se te ocurre dudar del sistema y pensar que hay algo que no es como te dicen. ¿Qué no quieres tener hijos? Eso es porque eres muy joven, ya cambiarás de idea. ¿Qué prefieres viajar, tener éxito profesional antes que tener hijos? Eso piensas ahora que no tienes o eres una egoísta, directamente. ¿Qué tienes que presentar un proyecto de trabajo y el niño está enfermo? Pues a cuidarle primero y ya te pondrás con ello a las dos de la mañana y si no duermes, no te preocupes, eres una supermami, y nadie puede vivir sin vosotras y ya te regalarán un perfume y flores el primer domingo de Mayo.

Esto cambiará cuando se cambie esta mentalidad diaria, aceptada por una mayoría, cuando el Estado haga todo lo posible para que empresas públicas y privadas cumplan un horario decente que permita a hombres y mujeres, mujeres y hombres , tener éxito laboral y poder cuidar a su familia, con guarderías públicas, con ayudas a las familias, etc. Porque no se trata de estar a horas intempestivas en la oficina jugando a la granja de Facebook, sino de trabajar bien y de forma satisfactoria. Y poder tener una vida propia ajena al trabajo, te hará más feliz y más productivo incluso los lunes a las 8 de la mañana. Esto cambiará cuando las mujeres seamos un poco egoístas, cuando dejemos de culpabilizarnos si un día preferimos ir a una reunión que recogerle los mocos a los pequeños.

Esto cambiará si los hombres también quieren que cambie. Porque a veces, resulta que los hombres tienen culpa de actitudes machistas. Qué sorpresa ¿no? Pues se dice poco, porque el sexismo es culpa de la religión, la tradición, las propias mujeres, la sociedad en general o de cualquier cosa antes que de parte de los hombres, no vayas a decir eso y te acusen de odiar a los varones, de tener envidia de pene, de estar malfollada, ser fea o estar amargada. Por mi parte, soy razonablemente feliz, no tengo ningún extraño anhelo fálico y no he tenido problema alguno con mis relaciones sexuales así que me voy a atrever a acusar de puro egoísmo al que no quiere ir a buscar a su hijo al colegio porque “las mujeres sienten diferente con respecto a los hijos”. Tu hijo enfermo, tu hija que va a ballet, tus gemelos con gripe, glorioso ejecutivo adinerado y triunfador, yuppi engominado, también son tu responsabilidad y también deberías sentir lo mismo que tu mujer.. Luego en el divorcio, queremos custodia compartida, supongo que para que la abuela se prepare biológicamente a los 75 años para conducir el todoterreno al colegio público.
PD: Afortunadamente, cada vez hay más hombres dispuestos a compartir al cincuenta por ciento el cuidado de los niños y menos diferencias y roles marcados y rancios. Utilizando a John Waters, qué sé que mola, nena, si crees que no va a ir a buscar al crío al cole en un futuro, no te lo folles.

Mónica Fernández | @Pinturicchia13

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1 Comment

  1. Muy de acuerdo, los hombres tienen que asumir que los hijos son tan suyos como de las mujeres. Pero no nos olvidemos de que a veces para que lo vean hay que pelear con ellos yd ecirles “Yo voy a ir al médico con el niño, vas a ir tú porque yo también trabajo asi que búscate la vida”. La primera vez protestan, la segunda un poco menos y la tercera dicen ¿cómo nos organizamos hoy para la reunión del colegio?

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