Sueña grande

Al llegar a casa el domingo lo primero que hice fue ver dónde se jugaría la final de la Champions League 2015. Quería saber si podría ir. Puede sonar prepotente pero visto desde la óptica de un colchonero era la reacción natural tras lo sucedido horas antes. Desde que llegó Simeone los equipos festejan nuestras derrotas, algo que es normal en un club grande, pero llevábamos tantos años en que perder era lo habitual que no suponíamos amenaza para nadie.

Tras la llegada del Cholo el equipo adquirió identidad, un estilo particular, ni nuevo ni bonito, pero efectivo. Las victorias empiezan a caer solas. El control que ejerce sobre los partidos asegurando la puerta a 0 es infernal para los rivales. Antes o después siempre acaban cometiendo un desajuste y ahí llega el gol. Seriedad defensiva, ayudas e intensidad. Parece sencillo, y seguramente lo sea, la dificultad está en hacérselo creer a una plantilla y sobre todo que ésta sea capaz de llevarlo a cabo durante toda la temporada.

Atlético

A tales extremos llegó la cosa que se planta en mayo aspirando a ganar Liga y Champions. Tras un tiro fallido en la penúltima jornada, salta la banca en el Camp Nou, sin Costa ni Arda durante gran parte del partido, con 1-0 al descanso y con todo en contra. En ese vestuario cambia todo. Saltan los jugadores al campo a morder. Y muerden, vaya que si muerden. Empata a los 5 minutos y aborrece el resto del encuentro hasta que el Camp Nou envuelve en aplausos al flamante nuevo campeón.

Llega Lisboa, 40 años después pero llega. Era hacer lo de siempre durante 90 minutos más. Dicho y hecho, durante 90 minutos el Atleti contuvo al Madrid hasta que en el ’93 Ramos hizo aparecer viejos fantasmas. El título se volvía a escapar en el descuento. La prórroga fue un mero trámite para un Madrid que puso más corazón que fútbol y se encontró de cara con la fortuna que le había faltado los últimos años. Justo campeón, injusto desenlace.

El bueno de @Van_palomaain, que dejó un gran legado de vida en su cuenta de Twitter lo explicó a la perfección refiriéndose al Real Madrid de Baloncesto: “No hay otra manera de ganar la Final Four que yendo a muchas Final Four. Y la única manera de ir a muchas Final Four es teniendo identidad. Y este equipo la tiene”. Este equipo también tiene identidad. Ahora lo que toca es ir a muchas Champions, mantener el estilo y la plantilla dentro de lo que se pueda y ser pacientes, antes o después todo acaba llegando.

Quedan 360 días para soñar grande y viajar Berlín, pero allí estaremos, con el Cholo, con los chicos, con el Atleti.

Roberto Rodríguez | @Roberlusconi

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