El dopaje en la extinta RDA: la propaganda antes que las personas

26 de Agosto de 1986. Querida compañera Heidi Krieger, ha ganado el título de campeona de Europa de lanzamiento de peso con mucha autoridad. Le felicito de corazón por este éxito y le deseo lo mejor para su futuro deportivo. Secretario General del Comité Central del SED y Presidente del Consejo de Estado de la RDA, Erich Honecker.

Años después la atlética Heidi Krieger cambiaba su nombre al de Andreas Krieger y, a todas luces, pasaba a ser un hombre. Donó su medalla, ya sin valor para él, a una asociación anti dopaje con la única consigna de que no la tiraran a la basura, que eso podría haberlo hecho ya. Durante el juicio de Berlín en el año 2000, Andreas tuvo la oportunidad de estar cara a cara con el ministro de Deportes y decirle, con lágrimas en los ojos, que su vida había cambiado por completo y que él tuvo la culpa. Andreas se sigue hormonando de forma terapéutica pero no olvida cómo podría haber sido su vida sin el Dopaje de Estado.

Los éxitos deportivos de la RDA siempre estuvieron bajo la sospecha del dopaje
Los éxitos deportivos de la RDA siempre estuvieron bajo la sospecha del dopaje

La República Democrática Alemana fue creada en 1949 en el territorio alemán ocupado por la URSS. A las puertas de la Guerra Fría, era fundamental la propaganda a todos los niveles; ya fuesen políticos, sociales, culturales y deportivos. Ese país hijo legítimo de la URSS, cuna del progreso anticapitalista, debía dar una apariencia de avance, autoridad y de innovadores progresos en materias como medicina, deporte, industria o ingenierías. El bloque comunista no podía ser menos que Occidente. Y se hizo todo por lograrlo o al menos intentar aparentarlo.

La RDA contaba con apenas 17 millones de habitantes y ganó la demencial cifra de 400 medallas en tan sólo cuatro Juegos Olímpicos. En comparación, España tiene 113 medallas en veinte Juegos Olímpicos. El mundo estaba asombrado. La RDA se codeaba con la URSS y EEUU en los medalleros y así fue durante veinte años.

“Es la expresión de una preparación deportiva y política muy cuidada.” Así se vanagloriaba Honecker,“Nuestros deportistas de élite representan a la RDA por el mundo con éxito y dignidad.”, decía Manfred Ewald, ministro de Deportes de la RDA. Ahí estaba la clave para poner en marcha el ingente mecanismo de Dopaje de Estado.

La hermética República Socialista Alemana tenía la oportunidad de mostrarse al mundo, de mostrar su sistema, de enseñar cómo había soluciones al capitalismo, de justificar un sistema socialista fundamentado en el marxismo a través de los méritos deportivos. Esos atletas ganaban tantas medallas porque entrenaban, sí; pero también porque eran miembros de un Estado socialista. ¿Qué hubiera pensado el mundo de aquel diminuto país comunista en pleno neoliberalismo si hubiese hecho el ridículo deportivo en cada JJOO que participase? “Pobres, cómo van a ganar medallas viviendo en ese país…”. Era algo que ni Erich Honecker, ni el Ministro de deportes o la mismísima Moscú podían permitir. Querían mostrar que el socialismo era el mejor sistema.

Aquí es donde entra en escena el mítico Oral-Turinabol o las comúnmente conocidas como las “alubias azules”. Numerosos deportistas del lado oriental del Muro afirman que, tras consumir sistemáticamente unas llamativas pastillas azules, su rendimiento y méritos deportivos se incrementaron. Y si algún deportista se quejaba de las enigmáticas pastillas, la Stasi se ceñía sobre él ya que estaba yendo contra los intereses del Estado.

Delegación Olímpica de la RDA en los JJOO de 1972 en Múnich
Delegación Olímpica de la RDA en los JJOO de 1972 en Múnich

El Oral-Turinabol era un esteroide que transformaba la estructura muscular y alteraban las hormonas hasta el punto de llegar a modificar los órganos genitales. Fue suministrado a los deportistas como “sustancia de apoyo” y nunca bajo la denominación de “medicamento”. Como anteriormente vimos en el caso de Heidi/Andreas Krieger, sus efectos podían ser catastróficos. Hubo muchos casos como el de Krieger pero que no salieron a la luz por miedo de sus protagonistas al rechazo público; otros deportistas sufrieron algunos desequilibrios pero sin llegar al extremo de Krieger.

La República Democrática Alemana utilizó a seres humanos como aparato propagandístico en todo el mundo sin importar el coste o las consecuencias que pudieran sufrir esos deportistas. Fue un claro ejemplo de las diferentes perspectivas que tuvo la Guerra Fría en ambos bloques. Un contexto de paranoia en el cual mientras la URSS creaba la KGB, EEUU tenía a la CIA; todo para controlar infiltraciones o disidencias. Una constante lucha ideológica que, como hemos visto, perjudicó y cambió la vida de muchas personas.

Andrés Martín| @AndresRublev

 

 

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