The British dream

“My name is Paul Dean. But everybody calls me Dixie.

Now, I’ve come to London to manage the best new band in the world.”

Intro de Svengali

Seamos sinceros, no hemos sido pocos los que hemos querido ser en algún momento de nuestra vida estrellas del rock. Hay algo que nos invita a querer ser uno de ellos, ese way of life, esa promesa de volverte eterno. Pero cuando nos damos de bruces con la realidad y sabemos que eso de que tú y tu grupo vais a ser los Beatles del siglo XXI está algo jodido, podemos resignarnos con pasar a querer ser los managers de algún grupo que de verdad merezca la pena, vamos, que nos transforma en unos wannabe. Ahora despertad del sueño: eso en España es aún más imposible, aquí aspiramos a ser Pitbull, lo cual no nos deja en una buena posición. O sí, que Pitbull se inspira en Neruda, y eso es algo que a mí personalmente no me pasa. Es que este hombre está a otro nivel.

Póster oficial de la película.
Póster oficial de la película.

Pero mientras aquí se perrea ft. Neruda, en el Reino Unido siguen aferrándose a aquellos maravillosos 60, y 70, y 80, y 90. Porque vale, tienen a One Direction, pero también tienen a los Arctic Monkeys, o a los Gallagher (ahora por separado, pero también buenos, o al menos el mayor. Esto da para otra historia, o dos o tres, porque debo hacer de abogada del diablo y defender a Liam y su proyecto de Oasis), Mr. Bowie tiene nuevo disco, y a mí me hacen ser una wannabe. El caso es que hay hombres que, una vez que admiten que se les ha pasado el arroz y que tienen que ir buscándose la vida, son como el Reino Unido, se aferran a la cultura que les marcó de jóvenes. Y aquí tenemos al protagonista de Svengali, Dixie (Jonny Owen), mod. De los de antes, fieles a lo clásico, o es que a Gales aún no ha llegado el nuevo milenio. Con su M-51, su camiseta MERC, sus vinilos,… Porque a veces Fred Perry o Pretty Green lo ponen muy difícil a los bolsillos de los mortales. Pero es que encima de no gastar las grandes marcas, al pobre Dixie le ha tocado ser galés, y del sur, que ese acento a veces es indescifrable hasta para ellos mismos. Pero él sigue ese lifestyle, el de “ser limpio incluso bajo circunstancias difíciles” (que para eso no creo yo que haga falta ser mod, por el bien de la humanidad), pero en la capital del Reino Unido, las cosas no se quedan sólo en el “soy un mod, como tú”. Y esto lo veremos con la actitud que Don (interpretado por un grandísimo Martin Freeman, ahí donde le ven), el de la tienda de discos, tiene hacia nuestro protagonista, que solo busca sacar un dinero extra mientras intenta hacer famosa a la banda que descubrió en Youtube (al parecer sí que llegó el nuevo milenio a Gales).

The Premature Congratulations. Yo con este nombre ni amigos haría. Afortunadamente, Dixie llega a Londres a lomos de un Megabus y abrevia a The Prems, que suena más cool. Y entonces comienza la historia de cómo ser un pagafantas de la música hoy en día, porque (Spoiler), Dixie se endeuda para sacar esta banda adelante, porque él cree en ellos. Todo un romántico este hombre. Pero su pasión por lograr su sueño le hace perder a la chica. En un golpe de suerte, vale, los chicos igual son buenos, pero esta película está llena de golpes de suerte, ojalá fuera tan fácil hacer dinero, Dixie consigue el contrato de la historia para los cuatro jovencitos de The Prems, y se lleva el dinero, ¿no? Pues no, esta definición gráfica de pagafantas tira el contrato a la basura y se va en busca de la chica, algo que a esta personita que está escribiendo la ha enfurecido toda la noche. Esto es como lo de que Jack muriese para dejarle la tabla de madera a Rose. Dejémonos de gilipolleces, y las cosas claras.

Por cierto, cuando digo lo de que igual eran buenos es porque casualmente no escuchamos a The Prems en toda la película, o al menos no les vemos interpretar ninguna de las canciones que Dixie se encarga de grabar en cassettes, ya saben, al viejo estilo, algo que Alan McGee no veía desde el 93 con  Noel Gallagher. Con una banda sonora compuesta por The Libertines, The Stone Roses, Dexys Midnight Runners o Jake Bugg, entre otros, lo único que podemos disfrutar de The Prems es los créditos.

Hablaba de Alan McGee, porque el que fuera mánager de bandas como Oasis, My Bloody Valentine, o Primal Scream entre otras, hace su aparición en esta película interpretándose a sí mismo. Y es con él con el que los románticos de otra época como Dixie o como yo, nos transformamos en los wannabe de la segunda mitad del siglo pasado.

Svengali es una película obligada para los amantes del cine indie y del rock; con una banda sonora que conecta en todo momento con la película. Algunos ya la consideran la nueva Quadrophenia, a su elección les dejo darle ese título o no. Si quieres hacerte con ella, y no vives en el Reino Unido, tu única opción es a través de Amazon. Y que tengas un nivel bueno de inglés, porque la película no está doblada ni subtitulada al español. Así que suerte con el acento de Dixie.

Miriam Villazón | @miriamvillazon

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