A veces amamos a los poderosos

Cuando uno se encuentra ante un relato o en la vida real (tal vez ahí se enmascaren mejor) o en un filme- de esos que te provocan sopor después de haber comido- ante un personaje que te lleva a tus límites morales puedes tener la tentación de girar hacia otro lado, cambiar de canal o lanzar el libro contra la estantería por agredirte.

Huir sería una opción. También lo fue en su momento cuando dudabas si acercarte a esa chica de clase que creías que te ignoraba. Avanzar y conocer es otra oportunidad y quién sabe si te hará disfrutar más. No seamos optimistas radicales, de esos que creen que la vida es una sucesión de historias almibaradas, ya que a más de uno, aquí alzo la mano, la chica en realidad sí nos ignoraba.

Volvamos a la oportunidad desperdiciada de conocer a personajes poliédricos, de alma imperfecta, y con deseos malévolos. Uno nunca ha sido de superhéroes, de tipos capaces de resolverlo todo con un golpe maestro; si bien tampoco de antihéroes. Esos personajes hundidos que se suponen que han de recordarnos las miserias de nuestro día a día.

Frank Underwood (Kevin Spacey), protagonista de House of Cards
Frank Underwood (Kevin Spacey), protagonista de House of Cards

Para eso no es necesario conectarse a internet para descargarnos la última serie que un nuevo colega de Twitter nos ha recomendado. Basta con levantar la mirada en el tren y ver el peregrinar de tipos por los vagones, y a veces sobra con el reflejo del cristal que te sorprende de buena mañana.

Os preguntaréis, bueno quizás ya hayáis abandonado el texto y esto no sea más que un grito al vacío, por qué todo este rodeo. En realidad no tengo respuesta, pero quería ir dándome a conocer. Esa sucesión de dudas, de porqués era para presentaros el hombre del que íbamos a hablar. Para el que no lo conozcáis os advierto que merece la pena. No es una persona real aunque tal vez, es muy probable que exista. Hablamos de Frank Underwood. El alma de House of Cards, el tipo que mueve los hilos en las cloacas del Congreso norteamericano. Un hombre al que deberíamos odiar, pero al que es imposible hacerlo. Se mueve con maestría, es cínico, inteligente, y no duda en usar todas sus cartas para lograr el fin último. Es El Príncipe de Maquiavelo que come costillas al amanecer.

En principio ejercer el poder de una forma mezquina debería de alejarnos pero en este caso nos acerca a él. Esa frialdad, esa capacidad de banalizar el mal, de no mostrar debilidad y de buscar con ahínco a la presa, sin importarle las consecuencias, o mejor dicho sabiendo enmascarar las consecuencias resulta adictivo. El personaje es creíble porque con asiduidad tendemos a creer que quienes ocupan las poltronas lo hacen para beneficio propio, no por servicio a otros. Y además es creíble porque siempre hemos imaginado contubernios en Washington para tomar decisiones de alcance mundial.

Nos atrae porque sabemos que han existido tipos como Donald Rumsfeld, e imaginamos que los habrá con más colmillo en los intramuros. Si se desarrollara en Madrid le restaría impacto; aquí todos acatarían las órdenes del superior salvo algún verso suelto, que acaba siendo parte del soneto cuando le dan una cartera ministerial.

¿Alguien se imagina a Pepiño Blanco tramando? Bueno sí, pero le falta grandeza; y quién haría de Pepiño o de González Pons o de Tony Cantó; quien después de interpretar a un diputado en el Congreso acabaría haciendo de sí mismo interpretando a un diputado en un bucle que le otorgaría un Goya. Aunque en el fondo sabéis que elegirían a Resines y todo acabaría siendo un mal sueño. Así que mejor amar a Underwood, que no es una mala copia.

José Benavides | @Benapampa

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s