El extraño Rembrandt

En Leiden, Paises Bajos, se inauguró entre 1624 y 1625 un pequeño estudio de pintura compartido por dos artistas: Rembrandt y Jan Lievens. El primero de ellos es en el que vamos a centrarnos, puesto que poco después fue descubierto por Constantijn Huygens y consiguió entrar en el Olimpo de los maestros de la pintura. Huygens fue quién le ayudó a obtener importantes encargos en la corte de La Haya, provocando que Rembrandt se estableciese en Amsterdam, dónde comenzó una carrera meteórica, ya que sus pinturas rápidamente se hicieron conocidas y otorgaron a Rembrandt gran prestigio hasta el último periodo de su vida en el que sus inversiones en el mundo del arte no fueron demasiado afortunadas y contrajo cuantiosas deudas que le llevaron a subastar, sin demasiada suerte, gran parte de sus extrañas posesiones que incluían bustos de emperadores romanos, armaduras japonesas, pinturas de grandes maestros flamencos o rarezas minerales. Al no tener el éxito esperado, tuvo que vender su casa y su estudio, mudándose a un apartamento más modesto, y trabajar como empleado de su hijo Titus, que abrió un negocio relacionado con el arte y donde recibió el último gran encargo al sustituir al pintor Govert Flinck que falleció antes de iniciar el proyecto; sin embargo, la obra de Rembrandt no gustó y fue rechazada.

Rembrandt 1630. Autorretrato posiblemente para Facebook. (Foto; wikipedia.org)
Rembrandt 1630. Autorretrato posiblemente para Facebook. (Foto; wikipedia.org)

Desde hace poco tiempo hemos añadido a nuestro diccionario un nuevo anglicismo selfie, que todos conocemos como esos autorretratos que la gran mayoría hemos realizado alguna vez para ilustrar nuestras redes sociales, en la mayoría de los casos resaltando nuestras virtudes y belleza. Pero esta idea viene de muy atrás. Rembrandt Harmenszoon van Rijn ya hizo sus propios selfies allá por el siglo XVII y algunos dejarían de piedra a más de uno. Los autorretratos de Rembrandt reflejan la biografía de uno de los pintores más importantes de Holanda y es completamente imprescindible su visionado.

La diferencia es que quizá hace 400 años no existían las redes sociales y no había necesidad de gustar o atraer a alguien en ellas, por lo que los autorretratos se hacían desde una forma de pensar ligeramente distinta a la actual. Algunos piensan que eso de colocarse en determinadas poses para la fotografía es una invención de hace unos pocos años…

Rembrandt 1628. La alocada juventud del pintor. (Foto: wikipedia.org)
Rembrandt 1628. La alocada juventud del pintor. (Foto: wikipedia.org)

Cuando el amigo Rembrandt pintaba un autorretrato reflejaba su forma de ser o su estado anímico dejándonos piezas de enorme valor artístico y que sirven para ilustrar de una forma resumida las peripecias del autor. Si miramos uno que data aproximadamente del año 1628, vemos a un Rembrandt joven y atormentado, con dudas, pinta su rostro pero no parece verse, pretende ocultarse entre las sombras. Aquí no vemos a alguien seguro de sí mismo como en obras posteriores, pero sus ojos de obsidiana se marcan en la pintura y chocan contra el espectador, mientras su rizado, alocado y abultado peinado muestra una rebeldía que no volveríamos a ver en sus autorretratos venideros. La pintura muestra enormes dosis de sinceridad. Rembrandt posiblemente contaba con 22 años de edad y seguramente era un tipo divertido.

Rembrandt, 1632. En el momento de mayor éxito como retratista. (Foto: wikipedia.org)
Rembrandt, 1632. En el momento de mayor éxito como retratista. (Foto: wikipedia.org)

Si avanzamos cuatro años junto a Rembrandt, mientras observamos sus autorretratos vemos como en 1632 encontramos una poderosa imagen de él mismo reflejado en la cúspide de la fama como retratista. Vemos a Rembrandt contento y alegre, ataviado con buenas ropas y mostrándose a sí mismo de frente al espectador, con una luz suave que incide en su cara dejando su rostro al descubierto. En esta ocasión lo vemos más seguro de quién era y pretende mostrarse con humildad pero con orgullo, con satisfacción.

Rembrandt, 1669. Aquí aparece más joven que en retratos anteriores. (Foto: wikipedia.org)
Rembrandt, 1669. Aquí aparece más joven que en retratos anteriores. (Foto: wikipedia.org)

En 1669 Rembrandt lleva a cabo posiblemente su último autorretrato, pues ese mismo año falleció, y en la pintura quiero ver a ese joven afable y divertido de años anteriores, pero apreciamos el deterioro de la edad. Si me fijo en la mirada, ésta parece algo alicaída, no tengo la sensación de que mire al espectador a los ojos, si no ligeramente hacia abajo, pero mantiene la fuerza que vimos en anteriores pinturas. Rembrandt aprieta con ternura las manos, lo veo tranquilo, relajado, posiblemente no hay más retratos de él después de este, pero estoy seguro que volveremos a hablar de Rembrandt Harmenszoon van Rijn.

Isaac Barragán | @isaacbarragan

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