Las vueltas que da la vida

Yosi, el vocalista de Los Suaves canta en todos los conciertos, con voz aguardentosa, su canción mítica “Dolores se llamaba Lola”. Probablemente Sadam Hussein no la haya escuchado nunca, pero cuando los entregados, y a esas alturas del concierto supongo que alcoholizados, fans cantan con voz ronca y áspera “Las vueltas que da la vida, el destino se burla de ti” es inevitable que él que firma esto se acuerde de Hussein.

La historia del final de Hussein podría resumirse con este verso. O Tal vez con esta del sociólogo Frances Gustav Le Bon“No labra uno su destino, lo soporta”. Pero bueno, Gustav Le Bon es un tipo aburrido y Yosi no.

El final de Hussein comienza con la frase de Paul Bremmer un 13 de Diciembre del año 2003: “Ladies and gentlemen, We got him!” (Damas y caballeros lo tenemos). Paul Bremmer era el Director de la Agencia para la Reconstrucción y Asistencia humanitaria de Irak. No se rían todavía. Con ese “him” el Señor Bremmer, evidentemente, se refería a Sadam Hussein, el dictador que durante treinta años había dirigido Irak con mano de hierro. Al principio con el apoyo de occidente y más tarde, cuando dejó de ser un tonto útil, aguantándose él solo.

Sadam Hussein
Sadam Hussein

Sadam Hussein no fue distinto a ninguno de los dictadores a lo largo de la historia. Una personalidad carismática, con capacidad de liderazgo. Un hombre inteligente que se aprovecha de una situación de crisis para hacerse con el poder. Para ser un buen dictador, se necesitan unas cuantas cosas. Te tienes que dejar bigote, y arreglarlo, recortarlo y acicalarlo escrupulosamente todas las mañanas. Tienes que sembrar el terror entre la población civil, asesinar unos cuantos civiles inocentes, vender una imagen de normalidad al exterior, contar con el apoyo de Occidente, bien por tus recursos naturales o por la situación estratégica de tu país. Y sobre todo erigir estatuas y símbolos tuyos por todo el país. Saddam hizo todo eso y más.

Sadam fue un hombre obsesionado por demostrar su poder a través de símbolos. Si un dictador demuestra su poder omnímodo a través de símbolos. Su caída también tiene que ser un momento lleno de simbolismos. Tras unos duros combates –La guardia republicana de Saddam no puso las cosas fáciles a la coalición- los marines entraron en Bagdag al amanecer del 9 de Marzo de 2003. Horas más tarde la gigantesca estatua de Saddam, de 12 metros de Altura, situada en la plaza Firdus, entre los hoteles Sheraton Ishtar y Palestina, donde murió Couso, caería.

Sadam Hussein poco después de ser capturado.
Sadam Hussein poco después de ser capturado.

Un tanque M1 Abrams colocó una soga al cuello de la estatua, tiró, y tras quince minutos de lucha desigual la estatua se vino abajo provocando el delirio de los civiles irakíes allí congregados.

Cuentan Ángeles Espinosa y Francisco Peregil en su crónica para El País que un anciano se acercó y les dijo “Tengo 62 años. He aguantado este régimen criminal durante 32. Sadam era un criminal, metía a la gente en la cárcel sin causa. Y a mi hermano lo mataron por su culpa” EL régimen de Saddam había caído, pero Saddam seguía vivo. Durante varios meses el ejército y los agentes de los servicios secretos sobre el terreno se dedicaron a buscar a Saddam. Les costó encontrarle.

Saddam que hasta la invasión americana vivía en palacios de billones de dólares, de acuerdo con un informe elaborado por el U.S Department of State en 1999, estaba escondido. Nadie sabía dónde.

Al fin, tras una búsqueda en la que participaron más de 600 militares Saddam fue capturado. Aún no se sabe a ciencia cierta, pero parece ser que fue drogado por su guardaespaldas, que más tarde delataría su escondite a los americanos.

El tirano que había sumido a la población de su país en un estado de miedo constante; Saddam dividió en a la población en delatados y delatores, había sido caputrado gracias a una delación. Después de gastar millones de dólares en construir complejos palacios mientras alegaba que las restricciones de la ONU mataban de hambre a su pueblo, había estado oculto en un zulo que no superaba el 1’80 de altura.

Una vez capturado, Hussein fue sometido a un juicio que se prolongó durante tres años. En esos tres años tuvo que cambiar de abogado hasta tres veces.Finalmente fue condenado a morir ahorcado. Fue enl 30 de Diciembre de 2006. Un soldado americano, esta vez no fue un Abrams M1, le puso una soga en el cuello.

Las vueltas que da la vida.

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