Periodismo sin ética

En algún momento los periodistas tendrán que meditar sobre su culpa en la crisis económica en general y la del sector en particular. No es solo cuestión de la caída de la inversión publicitaria, la reordenación de los grupos mediáticos o el cambio de paradigma; es algo mucho más profundo que afecta al sentido y la honradez de la profesión en sí mismo.

Eso se refleja, por ejemplo, en lo ocurrido en RTVV, después de que el presidente de la Comunitat Valenciana, Alberto Fabra, anunciase el cierre del ente público regional. En ese momento muchos periodistas se acordaron de que llevaban haciendo trampas a la audiencia, cada vez menor, desde hacía años. El perfil bueno de Eduardo Zaplana, las maravillas de Terra Mítica, la inexistencia del cheque-bebé, el acento catalán, los directos millonarios de Camps, la prohibición de decir recortes… eran algunas de las mentiras que reconocía una de las periodistas de la cadena. A buenas horas mangas verdes, que dice el refrán. Nos obligaban a mentir”, defendían los afectados. Una premisa falsa, a todas luces. Cuando mientes por dinero no es que te obliguen, es que te estás vendiendo. Suena mucho peor, pero refleja con mayor fidelidad la realidad.

Manifestación de los trabajadores de RTVV
Manifestación de los trabajadores de RTVV

Es muy fácil reconocer errores desde que sabes que ya no va a tener consecuencias. Es como los diputados que saben que ya no se van a presentar a las próximas elecciones, y los últimos meses de legislatura aprovechan para desmarcarse de unas políticas, a veces dañinas y a veces nefastas, que sin embargo refrendaron con sus votos en el Congreso durante años.

Cuando te vendes, lo mínimo es que luego no vayas llorando a los que has mentido, suplicando apoyo. Es lícito venderse, pues todos tenemos un precio, pero hay que asumir las consecuencias. Lo mismo se puede aplicar a los trabajadores de La Gaceta, que ha anunciado recientemente el cierre de su edición papel; o Telemadrid, en la que todo apunta que va a seguir los mismos pasos que Canal Nou. Que no pidan apoyo mientras siguen haciendo piezas denigrando a los trabajadores, como en el caso de la huelga de limpieza en Madrid, donde criminalizaron a los huelguistas. Pero no son los únicos medios y los únicos periodistas en esta tesitura.

Para entender mejor la situación, la Asociación de la Prensa de Madrid lanzó este mes el ‘Informe Anual de la Profesión Periodística 2013’, realizado con la colaboración de la FAPE. El estudio, basado en una encuesta contestada por un total de 1.748 profesionales (una muestra bastante representativa) se centra sobre todo en la situación laboral del sector, y muestra cierto optimismo por los centenares de medios que están naciendo.

Más allá, deja numerosos datos de interés para analizar, empezando por el hecho de que en sus primeras páginas la Asociación se congratula de haber logrado que el Congreso de los Diputados aprobase por unanimidad respaldar el Manifiesto en Defensa del Periodismo, que recoge las preocupaciones de muchos profesionales de la prensa y de los ciudadanos. Un Manifiesto que fue apoyado también por numerosas instituciones, como el Senado, Parlamentos autonómicos, ayuntamientos y todo tipo de administraciones públicas. Un apoyo vacío en realidad, como demuestran las distintas malas artes políticas, con comparecencias con preguntas pactadas, directamente sin posibilidad de interpelaciones, o mediante un plasma.

Portada de "La Gaceta" protagonizada por Jaime Ostos
Portada de “La Gaceta” protagonizada por Jaime Ostos

Pasando a la encuesta propiamente dicha, uno de los puntos que más llama la atención es que disminuye el número de periodistas que nunca han recibido presiones para modificar el contenido o la información de una información, hasta el 20,7%. Es decir, el 79,3% sí que ha recibido presiones, casi cinco puntos más que el año anterior (74,9%). Lo más curioso es que el informe que llega a dicha conclusión está patrocinado por El Corte Inglés, seguramente la empresa que más presión ha ejercido en este país sobre el periodismo libre.

El problema real llega cuando se deja a los periodistas solos y se les pregunta sobre si están de acuerdo con distintas prácticas. El primer punto conflictivo es sobre “romper una promesa de confidencialidad hecha a una fuente”, donde un porcentaje pequeño pero existente (2,6%) se muestra de acuerdo, aunque se trata de una práctica que te define más como persona que como periodista.

Sobre “publicar información no contrastada” hay un 4,6% que se muestra a favor, Un 9,8% está de acuerdo con “informar sobre asuntos sobre los que se tiene un interés personal sin advertírselo al lector”, y un 13,4% apoya hacerse pasar por alguien, suplantar su personalidad. Datos que, aunque minoritarios, hablan muy mal de la profesión, sin necesidad de extenderse en datos económicos, publicitarios, de ventas o de lectores, y que redunda en el sentido del periodismo y la honradez de sus integrantes.

Es cierto que se trata de un porcentaje menor, aunque importante. Muy inferior, por ejemplo 23,3% de acuerdo con simultanear la profesión con la realización de anuncios con finalidad comercial. Se puede hablar de presiones, de necesidades, de cambio de modelo… pero al final el problema es que la profesión está vendida, y buscándose.

Javier Beites | @jugondejugones

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2 Comments

  1. Es justo eso. Yo lo comentaba el otro día en un post. Todos tenemos un precio, y entiendo que si tus habichuelas y las de tus hijos depende de ello aceptes por dinero no contar lo que sabes o manipularlo. Acepto pulpo. Pero luego, cuando te echan del curro o tus condiciones son una mierda no apeles a mi simpatia porque “sin periodismo no hay democracia ” o “porque el periodismo es la voz del pueblo”…porque no me lo creo. Estás jodido porque te quedas sin curro y lo entiendo y apela a mi simpatia por eso, por la putada de quedarte sin curro…pero sin heroismos, sin falsos heroismos.

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  2. Es justo eso. Yo lo comentaba el otro día en un post. Todos tenemos un precio, y entiendo que si tus habichuelas y las de tus hijos depende de ello aceptes por dinero no contar lo que sabes o manipularlo. Acepto pulpo. Pero luego, cuando te echan del curro o tus condiciones son una mierda no apeles a mi simpatia porque "sin periodismo no hay democracia " o "porque el periodismo es la voz del pueblo"…porque no me lo creo. Estás jodido porque te quedas sin curro y lo entiendo y apela a mi simpatia por eso, por la putada de quedarte sin curro…pero sin heroismos, sin falsos heroismos.

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