Piscine Pontoise

Piscine Pontoise
La piscina Azul

Yo creo firmemente que “Azul”, de Kieslowski (1993), está entre los grandes homenajes que el cine ha hecho a la realidad. Y esto es un mérito al alcance de muy pocos cineastas porque no es fácil trabajar con imágenes y guiones cargados de responsabilidad y certezas. Háganse idea de que Hollywood ha adulterado hasta el sagrado aceite del niño Lorenzo Odone. Por eso soy devoto fiel  de esta cinta del polaco Kieslowski Porque pude comprender qué cosa era el “trastorno por estrés postraumático” a través del sufrimiento del personaje central de la película excelsamente encarnado en Juliette Binoche.  Julie, que así se llama la protagonista, pierde a su marido, un prestigioso compositor musical , y a su hija en un accidente de coche. Apenas es consciente de lo sucedido el dolor la enajena, la silencia, la anestesia. Intenta suicidarse sin éxito.  Luego trata  de borrar todas las huellas del pasado junto a su familia desaparecida vendiendo todas las pertenencias o quemando aquel colchón que una empleada le ofrece como tabla de salvación en el naufragio. Pero tampoco acierta. Es incapaz de desvincularse de afectos pretéritos que reaparecen continuamente en su vida: una lámpara de lágrimas azules de la habitación de su hija, las notas de la última partitura de su marido escritas en azul. El azul es el color del dolor, del recuerdo opresivo y punzante. Pero en cuanto la protagonista comienza a mejorar y a rehacerse, el azul, el color de su pasado, se transforma también en el color del futuro, que le servirá de refugio y de analgesia. En esta ambivalencia que adquiere el color azul está el ADN de ese trastorno que llaman “de estrés postraumático”, tan actual como sobrediagnosticado. Así, Julie se sentirá cómoda con personas de ojos claros como la puta que vive en su mismo edificio  o el compositor amigo que lucha por recuperarla. Pero sobre todo, Julie se sentirá muy aliviada en la piscina. Esa piscina sutilmente iluminada de azules en la que se sumerge a menudo para nadar con frenesí buscando, incluso por las noches, la calma y la libertad. Esa piscina tan cargada de simbolismo de donde emerge Julie, resuelta y vitalizada.

La piscina donde Kieslowski rodó “Azul” es la Piscina Pontoise, una piscina pública situada en el número 19 de la rue Pontoise, en pleno Barrio Latino, casi enfrente de los puestos de bouquinistes del Sena. Es una piscina preciosa, construida en 1934, de estilo art-decó. Como en 1993, sigue manteniendo una sesión nocturna hasta las doce de la noche. Por 10 euros sigue siendo posible irse a nadar una noche y disfrutar del cielo de París a través del techo acristalado.

Juanjo M. Jambrina | @juanjojambrina

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