From Central Perk to McLaren's

Toda una generación nacida entre la segunda mitad de los 70 y la década de los 80 tuvo en Friends una sitcom de referencia. La sitcom entre las sitcom de entre todas las que se exportaban desde EEUU al resto del mundo. Tras 10 años en antena, Friends pondría su broche final a inicios de mayo de 2004. Incluso para generaciones posteriores nacidas con la caída del muro y el fin de la URSS, los personajes de Rachel Green (Jennifer Aniston), Monica Geller (Courteney Cox), Phoebe Buffay (Lisa Kudrow), Joey Tribbiani (Matt LeBlanc), Chandler Bing (Matthew Perry) y Ross Geller (David Schwimmer) se convirtieron en una especie de alegato de la amistad. Reposición tras reposición, el I’ll be there for you de The Rembrandts pasó a ser uno de nuestros himnos favoritos. Y New York la ciudad a la que intentar viajar tarde o temprano. Friends gozó de una salud envidiable a nivel de audiencia durante sus 10 temporadas y 236 episodios: entre los 20 y 30 millones de media. Era una evidencia que la serie creada por David Crane y Marta Kauffman y emitida por la NBC había sentado un punto de inflexión en el género a la vez que había dejado cierto vacío emocional y físico difícil de llenar tras su marcha.

Los 5 protagonistas de Friends
Los 5 protagonistas de Friends

Sin embargo, apenas 4 meses después del final de Friends, Carter Bays y Craig Thomas estrenaron en la CBS una sitcom atrevida bajo el atractivo nombre de How I Met Your Mother. La comedia situacional narra la historia de cómo Ted Mosby (Josh Radnor) les explica a sus dos hijos cómo conoció a su madre. Argumento sencillo y directo que va a necesitar finalmente 9 temporadas para cerrar el telón. Algunos pensarán que más de las deseables y que ha llegado a un punto de cierta saturación de la narrativa y los propios personajes. Pero no es menos cierto que, llegados  a la última temporada, la avidez por saber más y más de la madre crece exponencialmente. Aunque son muchos los que nos quedamos algo fríos con su descubrimiento al final de la octava temporada.

Hey, Beautiful de The Solids es el tema que encabeza esta serie para late teens y young olders que representa un poco la herencia moral de Friends en cuanto a la magnificencia de la amistad y escenas de hilaridad. Aunque menos madura y hasta cierto punto creíble, puesto que HIMYM utiliza ciertos recursos que escapan de un realismo que en no pocas ocasiones Friends logró abarcar con estilo y seriedad. Si Friends tenía como lugar de partida y punto de encuentro el Central Perk, el famoso bar en el que se desarrollaba parte de la serie, How I Met cuenta con el Mclaren’s. Ambos juegan un papel simbólico muy importante en la trama. De alguna manera es como el mar de la vida en el que todos los ríos desembocan. Principio y fin. Esos espacios junto a las casas de los personajes son una excusa para el encuentro y el flujo narrativo. Espacios que en el caso de la última temporada de HIMYM se trasladan casi con exclusividad al Farhampton Inn, lugar donde Barney Stinson (Neil Patrick Harris) y Robin Scherbatsky (Cobie Smulders) van a casarse.

En el caso de HIMYM, los nuevos tiempos alcanzan una retórica marcada a través de lo que denominaríamos tags (etiquetas) así como una evolución 2.0 de los personajes de Friends: Ross-Ted, Joey-Barney, Chandler-Marshall, Monica-Lily. Phoebe y Robin no son comparables. Si Ted representa el estereotipo de creencia en el amor platónico y el concepto de soulmate (alma gemela), Barney es la antítesis: más cercano al libertinaje y la ausencia (aparentemente) de sentimientos y ataduras respecto a las mujeres. En cierta manera Stinson es el fucker de manual del siglo XXI –The Playbook como la Biblia del fuckerismo– mientras que Ted el romántico que a veces termina cayendo en campos de pastelosidad y exceso de palabrería. Por otro lado, el tercero de los protagonistas masculinos, Marshall Eriksen (Jason Segel), constituye un ápice de equilibrio moral entre sus dos amigos, quienes –efectivamente- lo consideran el mejor amigo, respectivamente. Marshall conoció a Lily Aldrin (Alyson Hannagan) en la universidad, como a Ted, y desde entonces han estado juntos. A pesar de los pesares y los vaivenes de la vida. Casados y con un hijo, Marvin. Son el prototipo de pareja en cualquier grupo de amigos que lleva casi toda la vida unida. El modelo de happily ever after family en la que todo parece de color de rosa. Que sin ser cierto del todo sí ayuda a contraponer el carácter algo extremo del resto de personajes, sobre todo en ciertas situaciones. Son el apoyo moral impagable. Y, si Lily simbolizaría la madre perfecta, responsable y comprometida con los placeres de su marido –sexuales incluidos, por supuesto- Robin sería un alter ego femenino de Barney. De ahí que quizás acaben conciliando tan y tan bien. Para colmo de Ted y su (parece) que interminable amor por la canadiense.

Barney, Robin, Ted, Marshall, Lily.
Barney, Robin, Ted, Marshall, Lily.

Por esos tags tan marcados no es difícil entender ni adivinar que muchos nos hayamos sentido identificados directa o indirectamente con alguno de ellos. En todo grupo de amigos seguro conocemos a un Ted, Barney, un Marshall-Lily o a una Robin. Incluso podemos haber sido en algún momento de nuestras vidas un Mosby en toda regla: esperando y esperando a encontrar el amor de verdad, pensando que era aquella chica que tenías tan cerca y confundiendo la amistad con otro tipo de sentimientos y emociones. Puede que hasta como él y sus amigos, hayamos ido arrastrando ciertas cargas del pasado. Cargas que nos han condicionado. Porque al fin y al cabo, cualquier experiencia negativa te marca a la par que te hace madurar y aprender. Es una de las mayores lecciones que nos ofrece la vida en su día a día. Sin ir más lejos, no entenderíamos nada del actual Ted sin aquella decepción de haber sido abandonado en el altar por Stella. Ni su intento de reactivar el romance con Victoria, a quién yo confieso que veía como la madre en su momento.

Al fin y al cabo, How I Met Your Mother puede encajar como una metáfora de la vida en la que acabas encontrando algo cuando realmente no lo estás buscando. De la importancia del azar y cómo cualquier detalle puede cambiarlo todo. Una sitcom que a pesar de no alcanzar los ratings de la gran e inigualable Friends –se está moviendo entre los 8 y 10 millones de espectadores por temporada-, está marcando a una generación que ya tiene ganas de ver cómo se conocieron Ted Mosby y The Mother / The Girl With The Yellow Umbrella (Cristin Milioti).

Y mientras llegamos al esperado desenlace, seguiremos recordando uno de los fragmentos que mejor sintetiza la esencia y contexto de una serie que superará a los 200 capítulos cuando termine:

«The great moments of your life won’t necessarily be the things you do; they’ll also be the things that happen to you. Now, I’m not saying you can’t take action to affect the outcome of your life, you have to take action, and you will. But never forget that on any day, you can step out the front door and your whole life can change forever. You see, the universe has a plan kids, and that plan is always in motion. A butterfly flaps its wings, and it starts to rain. It’s a scary thought but it’s also kind of wonderful. All these little parts of the machine constantly working, making sure that you end up exactly where you’re supposed to be, exactly when you’re supposed to be there. The right place at the right time.»

How I Met Your Mother, [4×22; Right Place, Right Time].

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